Votaron los presos

Los internos de cárceles bonaerenses que no tienen sentencia firme, participaron de las elecciones de ayer en sus respectivas unidades penales. Estaban habilitados unos 10 mil reclusos.
Los medios internacionales siguieron con interés la novedad.


Por primera vez, votan los presos sin condena firme
Infobae
29 de Octubre 2007
Los reclusos beneficiados por la ley electoral desde las 8 eligen candidatos para cargos ejecutivos y legislativos nacionales.
La ley electoral que permite votar en estas elecciones a los reclusos sin sentencia firme es la 25.858, sancionada el 29 de diciembre de 2003 por el Congreso Nacional, que derogó el inciso “D” del artículo tercero del Código Electoral que les impedía a aquel tipo de presos estar incluidos en los padrones, en violación a la Constitución Nacional y la Convención Americana de Derechos Humanos.
La norma fue avalada por el decreto del presidente Néstor Kirchner firmado el 25 de septiembre pasado, lo que dio vía libre a los presos para ejercer su derecho de votar.
Los internos votan en una única boleta donde marcan al candidato elegido con un sello.
Según se explicó, como cuarto oscuro se utilizan aulas de las escuelas que funcionan dentro de cada penal y la mesa de votación no puede tener más de 450 electores.
La autoridad electoral es el jefe de cada unidad carcelaria y las mesas electorales tienen un presidente, un suplente y fiscales, designados por la Cámara Electoral Nacional porque los presos están imposibilitados para desempeñar esos cargos.
El día que votaron hasta los presos
Frotera
México
29 de Octubre 2007
Fue una elección histórica pero no por eso la más transparente, fue el día en el que votaron hasta los presos y en el que sobraron las denuncias de falta de boletas por parte de los partidos de oposición, en varias circunscripciones de la capital y el Gran Buenos Aires o en provincias como Chubut, que empañaron una jornada única desde que los argentinos recuperaron la democracia.
Nunca hubo tantas demoras para emitir el voto en un sistema de los más arcaicos de los que existen en América del Sur. “Tuve que venir dos veces. Primero a la mañana y luego ahora (casi a las 17 horas). La fila era imposible y ahora entro y no había boletas de la candidata que quería votar”, explicó Melisa Ordóñez, en la Escuela Úrsula del barrio porteño de Palermo.
Los que no tuvieron problemas en ir a votar, incluso si hubieran querido y podido hacerlo una y mil veces en el mismo día, son Maximiliano y Leandro, dos detenidos del penal de Ezeiza, que emitieron su voto y lo hicieron en la cárcel, donde se escribió otro dato para la historia: es la primera vez que los presos votan.
“Me puse esta camiseta blanca, para venir a votar. Es la primera vez que ejerzo mi derecho. Estoy detenido y en proceso por robo de automotores, nunca antes había votado. Y la verdad que está bien esto, así puedo salir del pabellón”, explicó Maximiliano de 19 años. Al lado, su compañero Leandro, de 20 años y detenido por robo calificado, espera con más ansiedad la resolución de su causa que lo que pase con estas elecciones. “Yo no creo en nadie, pero votar me gustó… ¿A quién voté? El voto es secreto”.
Llamó poderosamente la atención que en innumerables mesas electorales no sólo faltaran boletas opositoras sino también autoridades de mesa y fiscales de los partidos de oposición. “Yo llegué a las 8:05 a votar, como lo hago habitualmente y me sentaron acá como presidente de mesa, porque si no, no se podía abrir la mesa”, explicó Horacio en el colegio Pueyrredón de San Telmo. A su lado, sólo un fiscal del derechista PRO y del oficialista Frente Para la Victoria, controlaban los votos. Nadie de la Coalición Cívica, nadie del resto de la oposición.
“Así no se puede aspirar al poder, cuando no tenés gente ni para fiscalizar la elección”, se quejaba un votante con su playera del River Plate, mientras despotricaba en la fila contra los Kirchner.
Filas y más filas. Demoras y más demoras. Como si todo se pareciera un poco al referéndum revocatorio de Venezuela en el 2004, cuando el escrutinio, como aquí, estuvo a cargo de la empresa española INDRA. Pero todo parecer no pasó de una infeliz coincidencia.
Fue en la capital donde la pareja del poder no fue refrendada ni en los grandes centros urbanos como se desprendía de las encuestas. Sin embargo, allá donde priman los aparatos del Justicialismo o los anexos y levantados en estos cuatro años por el kirchnerista Frente para la Victoria, era donde las boletas opositoras solían estar ausentes. Todo era de los Kirchner.
“Acá todo es de Cristina. Ganamos por más de 50%”, vaticinaba Germán González, un fiscal kirchnerista en la ciudad bonaerense de Ciudadela. No se equivocó y se quedó corto: en esa sección electoral la virtual presidenta electa obtendría 56% de los votos.
No faltó la palabra “fraude”, en los cuarteles de Adolfo Rodríguez Sáa y de Roberto Lavagna, donde se habló de “miles de denuncias y anormalidades”.
Todos esperaban los primeros resultados oficiales para decidir si accionaban o si se resignaban a que todo transcurriera como se preveía desde antes de las elecciones: con cuatro años más de Kirchner —en versión femenina— en el poder, en el día en que votaron hasta los presos.
Los presos viven una jornada histórica
Houston Chronicle
Estados Unidos
29 de Octubre 2007
Votan desde temprano en las cárceles de la provincia de Buenos Aires y en las unidades federales de todo el país. Participan únicamente procesados sin condena. En la cárcel de Devoto, hubo que llevar más urnas por la gran cantidad de presos que quisieron sufragar.
Los presos argentinos viven hoy una jornada histórica. Por primera vez pueden votar y elegir autoridades nacionales y provinciales en sus respectivos lugares de detención. Participan internos de unidades federales y bonaerenses. Todos son procesados sin sentencia firme. Al cierre de los comicios, según se informó, sólo se darán a conocer el número de electores y la cantidad de votos emitidos.
La participación de los presos en las elecciones es una consecuencia directa de la ley 25.858, sancionada en 2003 por el Congreso Nacional y reglamentada en 2006 por el presidente Néstor Kirchner. La norma derogó el inciso “d” del artículo 3 del Código Electoral, que impedía la inclusión de los reclusos en los padrones.
En las 49 cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Bonaerense, los jefes de unidad cumplieron, en muchos casos, la función de autoridad electoral y cada mesa tuvo un presidente, un presidente suplente y fiscales. Todos esos cargos fueron designados por la Cámara Electoral Nacional ya que los presos están impedidos de hacerlo.
También participan, aunque en menor número, los presos alojados en las 20 cárceles del Sistema Penitenciario Federal. Dentro de los establecimientos, actúan veedores de diversas ONG’s invitados por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Aunque no se esperaba una gran concurrencia de votantes, en la cárcel de Devoto se vivió un hecho inédito: la Junta Nacional Electoral suspendió transitoriamente el sufragio luego de que las tres urnas dispuestas colmaron su capacidad. “Votaron más presos de lo previsto y la Cámara Nacional Electoral envió nuevas urnas”, explicó Alejandro Tullio.
http://www.clarin.com/diario/2007/10/28/um/m-01528600.htm
Argentina: Miles de detenidos sin condena votan por primera vez
Miles de detenidos sin condena firme en cárceles de todo el país votaban el domingo por primera vez en las elecciones presidenciales de Argentina.
“Están privados de su libertad pero no están privados de ejercer sus otros derechos. Los procesados no podían votar. Se hizo una ley habilitando a las personas privadas de su libertad procesadas que pudieran ejercer su derecho. Finalmente hoy (por domingo) estamos viviendo por primera vez esa posibilidad”, explicó a radio Mitre el ministro de Justicia, Alberto Iribarne.
La norma fue sancionada por el Congreso en 2003, pero recién fue reglamentada en septiembre por el presidente Néstor Kirchner.
Los presos habilitados para votar -se estima unos 20.000- son aquellos procesados sin condena firme que se encuentran alojados en cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Federal. Son en total 20 unidades carcelarias en 11 provincias, la mayoría ubicadas en la provincia de Buenos Aires.
“Es la primera vez que voto. Me siento bien, poder ejercer mi derecho, votar y elegir la gente que me represente en el gobierno”, dijo Maximiliano, quien está detenido hace nueve meses en el penal de la localidad bonaerense de Ezeiza.
Según informó la agencia estatal Télam, en el cárcel de Devoto, en el barrio con el mismo nombre de esta capital, el acto electoral debió suspenderse en forma provisoria porque la cantidad de votantes superó la capacidad de las urnas. Los presos quisieron fabricar una de cartón, pero les fue impedido por las autoridades. La votación se restableció luego de que la Cámara Nacional Electoral enviara más urnas.
Además de presidente y vicepresidente, también se vota este domingo gobernadores en ocho provincias, 24 senadores, 130 diputados y autoridades locales.