La situación de los padrones

¿Cuántos son los mayores de 100 años que figuran actualmente en el padrón?
Los padrones que confecciona la Justicia para las elecciones cuenta con votantes mayores a 100 años.
Algunos candidatos sienten temor por la falta de depuración de estos casos pero parecería que esta cuestión no traerá un problema a la elección.


Faltan 21 días
Hay 26.000 mayores de 100 en el padrón
El último censo registró 374 hombres de esa edad; en la Justicia admiten que figuran muertos, pero responsabilizan al Gobierno
Por Paz Rodríguez Niell
De la Redacción de LA NACION
Una de dos: o el padrón electoral tiene alguna falla o hay más de 7000 argentinos en condiciones de reclamar el récord Guinness de longevidad.
De acuerdo con las planillas oficiales que se usarán dentro de tres semanas, 26.290 hombres de más de 100 años están habilitados para votar y 7000 de ellos tienen más de 112 años, la edad del japonés Tomoji Tanabe, el hombre más viejo del mundo.
Si el padrón es correcto y toda esta gente se presenta el domingo 28, el Indec estará en aprietos: en su último censo, hecho en 2001, sólo registró 374 hombres de más de 100 años. Pero, si la oficina de estadísticas es la que tiene razón, el padrón tiene una falla grande: registra más de 25.000 muertos.
Y ésos son sólo los hombres. No hay registro de las mujeres porque en la década del 40, cuando se sancionó la ley del voto femenino, el Congreso priorizó la discreción y ordenó que sus edades no quedaran asentadas en las fichas. Con el tiempo el criterio cambió, pero esa información que no fue registrada nunca pudo recuperarse. Al menos, no toda.
Frente a la contradicción de los datos, los dirigentes de la oposición protestan. No denuncian fraude, pero advierten que un padrón con irregularidades facilita la trampa.
“Hoy es fácil emitir un documento falso, con foto y todo, y hacer votar a otra persona por el muerto -dijo Eduardo Macaluse, diputado nacional por el ARI-. Cuando pasa, es muy difícil de comprobar, ¿quién hace la denuncia si viene un viejito a votar con un DNI que tiene su foto? Yo no digo que vaya a pasar, pero existe el riesgo.”
Las autoridades de la justicia electoral, que son quienes preparan los padrones, saben que sus planillas arrastran miles de muertos, incluso menores de 100 años, pero afirman que no pueden borrar a nadie sin “la baja” del Registro Nacional de las Personas (Renaper), organismo que depende del Ministerio de Interior.
Para el Gobierno, el problema está en la ley. Hay que cumplir demasiados requisitos para remover de las listas a una persona fallecida, afirma el director nacional electoral, Alejandro Tullio. “Con un certificado de defunción debería ser suficiente para dar de baja a alguien, pero la ley establece lo contrario”, dice el funcionario.
Tullio deslinda responsabilidad en los jueces: “Ellos tienen las herramientas para depurar los padrones. Si no las quieren usar, yo no me puedo meter”.
Herramienta legal
Según el director nacional electoral, la ley exige el documento cívico del fallecido para borrarlo y, si la familia no lo presenta, el muerto se eterniza en el padrón: “Para evitar esa situación, los jueces podían declarar inconstitucional la norma, por ser imposible de cumplir, y borrar a la persona que murió”.
Los miembros de la Cámara Nacional Electoral no coinciden. El secretario de ese tribunal, Nicolás Deane, afirmó terminante: “No se puede dar de baja a nadie sin la notificación del Renaper. La ley es clara. Somos la Justicia y estamos obligados a cumplirla”.
Pese a las diferencias, los jueces y el Gobierno tienen un objetivo común: desalentar el temor a que voten los muertos.
“En los años que llevo en este cargo jamás se comprobó ningún caso”, afirmó Tullio a LA NACION. “Los hombres de más de 100 años son el 0,1 por ciento de los electores, una proporción insignificante para lo que es el padrón”, dijeron en la Justicia.
El radical Gerardo Morales, compañero de fórmula de Roberto Lavagna, no está tan convencido: “Nosotros no queremos hacer campaña denunciando fraude, pero estando el recuento en manos del Correo no podemos descartar que ocurran cosas. En varias provincias es usual que haya muertos que votan. Ha pasado en Salta, Tucumán, Misiones”.
Muchos de los fallecidos que siguen en el padrón jamás fueron denunciados y nunca lo serán. Por más esfuerzo que haga el Estado, a ellos será imposible borrarlos. Sobre todo, si murieron en el extranjero.
Por eso, tanto el Gobierno como la Justicia apoyaron un proyecto de ley para que se quitara de los registros a todos los mayores de 100 años. Aquellos que estuvieran vivos y quisieran votar (el sufragio es optativo después de los 70) podrían hacerlo con sólo mostrar su documento.
Sin respaldo
El proyecto fue presentado en diciembre de 2006 por los diputados justicialistas Jorge Landau, José María Díaz Bancalari y Carlos Moreno. En sus fundamentos alega que cuando el Estado no se entera de los fallecimientos, “no existe disposición legal que habilite su supresión” y eso “desprestigia” al padrón, porque “puede hacer creer a la población que aquél es livianamente confeccionado”.
La iniciativa no se aprobó. Muchos de los diputados de la oposición la consideraron discriminatoria.
Con una lógica similar a la de aquel proyecto, algunas secretarías electorales depuraron los padrones por su cuenta. Antes de los comicios de 2003, la jueza electoral porteña, María Romilda Servini de Cubría, decidió dar de baja a todos los mayores de 104 años, según relató una fuente del Gobierno. Para sorpresa de la jueza, aparecieron tres personas que querían votar. En Tribunales cuentan que una de ellas hizo un escándalo. Era una mujer que estaba indignada por haber desaparecido del padrón.
En el caso de las mujeres, las mayores de 100 no podrían siquiera ser borradas en su conjunto porque ya no hay cómo detectarlas. Según el último censo, realizado en 2001, estarían vivas 1508, pero en la Justicia estiman que la cifra de mujeres mayores de 100 que aún figura en los padrones es similar a la de los hombres y supera con creces las 20.000.