El dificil rol del presidente de mesa

Hoy salen los telegramas para convocar a los ciudadanos a ser presidentes de mesa en las próximas elecciones. En esta nota de Clarín se advierte de la enorme deserción que existe por parte de la ciudadanía para cumplir este rol esencial a la transparencia de los comicios. La Justicia, encargada de la convocatoria de autoridades, apuesta fuerte a la capacitación. En nuestra página pueden encontrar el instructivo interactivo para presidentes de mesaelaborado por la Dirección Nacional Electoral.


En la Justicia dicen que la mayoría le escapa a ser autoridad de mesa
Lucio Fernández Moores
Clarín
1 de octubre 2007

Mientras la oposición advierte sobre un posible fraude en la próxima elección presidencial -pero a la vez no consigue fiscales para evitarlo-, el principal actor de la democracia, el ciudadano, rehúye de sus obligaciones cívicas cuando es convocado como autoridad de mesa para un comicio, una obligación que tiene por ley.
Así lo demuestra la última elección de jefe de Gobierno porteño. El 79% de la gente inicialmente elegida para controlar el acto cívico en la primera vuelta del 3 de junio eludió esa obligación: sea porque no la pudieron ubicar en su casa, sea porque se excusaron por enfermedad o razones laborales. En la Justicia creen que la mayoría de la gente dice no vivir donde figura en el padrón para evitar ser autoridad de mesa.
En Tribunales están convencidos de que éste es el principal desafío para aventar las sospechas de fraude. Las autoridades electorales creen que los ciudadanos evitan cumplir su obligación cívica no tanto por desinterés sino por el “miedo a meter la pata”, es decir por desconocimiento. Por ello apuestan a la capacitación.
Los números de la última elección porteña son claros: de 17.748 personas convocadas como autoridad, 14.043 quedaron afuera. Hechos los reemplazos correspondientes, con los mismos problemas de convocatoria, la deserción final de autoridades de mesa el día del comicio fue del 45%.
Si bien en la Capital hay un equipo móvil de unos 300 empleados judiciales prestos para acudir donde no haya un presidente de mesa, lo cierto es que varias veces se recurre al primero de la fila. Y no es raro que ése sea el fiscal del partido más poderoso o un enviado de esa agrupación. Así se pierde la imparcialidad y el control ciudadano del acto eleccionario. El fenómeno se da principalmente en los grandes centros urbanos, especialmente Capital y Gran Buenos Aires.
La deserción sin justificación de las autoridades de mesa designadas prevé penas que van de los seis meses a los dos años de cárcel. Hoy empezarán a salir los telegramas para la elección del 28.

1 comments

A mí me tocó y voy a ir… No es que esté contento, ni nada, pero bueno, considero que es mi granito de arena para que la elección sea posible, y espero que sea rotativo y no me siga tocando a mí.

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