Para Sobisch habrá ballottage

El candidato presidencial del Movimiento Provincias Unidas, Jorge Sobisch, afirmó que habrá segunda vuelta y que toda la oposición se unirá contra la candidata oficialista, Cristina Fernández de Kirchner. Volvió desafiar a la primera dama a un debate.


Sobisch desafía a Cristina a un debate
Derf
23 de Septiembre 2007
El candidato presidencial del Movimiento Provincias Unidas, Jorge Sobisch, afirmó que “hoy hay ballottage” y que toda la oposición se unirá contra la candidata oficialista, Cristina Fernández de Kirchner, en la segunda vuelta electoral.
Sostuvo que no está “preocupado” por la posibilidad de que haya fraude en las elecciones de octubre y manifestó tener “muchas ganas debatir donde sea y con quién sea” antes de los comicios de octubre.
El gobernador de Neuquén responsabilizó al gobierno de Néstor Kirchner por la existencia de un clima de confrontación y sospechas generalizadas y lo culpó de que la Argentina sea vista como un país corrupto.
En una entrevista concedida a DyN , el mandatario provincial criticó el proyecto de presupuesto nacional 2008, y acusó al gobierno de “profundizar la brecha” con las provincias.
— En su opinión, ¿va a haber ballottage?
— Hoy hay ballottage. La candidata del Estado está midiendo un 30 por ciento en la Capital y tendría que hacer una muy buena elección en provincia de Buenos Aires para que no haya ballottage. En la oposición hubo una discusión entre los que pensaban que cuantos más candidatos hubiera, habría más posibilidades, y otros que opinaban que si la oposición de unía, mejoraban las chances. Yo adscribo a la primera alternativa, que llamo la “doctrina Puerta” (por el dirigente justicialista Ramón Puerta). Creo que esto que parece una atomización, va a terminar con que uno de los candidatos llegue al ballottage y en la segunda vuelta cuente con el apoyo de los otros partidos. La unidad se va a dar casi automáticamente después del 28 de octubre.
— ¿Respalda el pedido de veedores internacionales para las elecciones de octubre?
— Si el Estado invita a una reunión voy a ir, pero no estoy muy preocupado que pueda haber un fraude en las elecciones. Creo que las herramientas del Estado y la gran atomización de los partidos hace que en una mesa electoral, haya muchos fiscales.
En la provincia de Buenos Aires, donde se presentan 15 partidos, es muy difícil fraguar los resultados de una mesa. Si vienen veedores internacionales, bienvenidos, porque le da al país jerarquía.
— ¿Participaría de un debate de los principales candidatos a presidente?
— Tengo ganas debatir donde sea, con quien sea, mientras haya reglas de juego claras y me gustaría que fuera un debate que enriquezca. Puede que no se dé, porque la campaña de la candidata del oficialismo, que casi no habla o lo hace en el exterior sobre temas que no le importa mucho a la gente. No lo veo sencillo, pero me gustaría que se diera. Sería una muestra de que estamos construyendo escenarios nuevos.
— ¿Cree que existe un clima de sospecha y desconfianza por la acción de organismos del gobierno?
— La desconfianza es producto de la descalificación permanente que se genera desde el gobierno. El argentino no es tramposo por naturaleza, pero se fueron destruyendo los instrumentos. La reforma política desapareció. Las fuerzas armadas y de seguridad están descalificadas. También la iglesia católica, y las demás iglesias y el periodismo. El presidente descalifica al Congreso cuando saca decretos de necesidad y urgencia. También lo hace candidata del Estado, Cristina Kirchner cuando dice que los decretos están bien ahora que lo hace su esposo, pero estaban mal cuando los sancionaba (Carlos) Menem.
— ¿Advierte que exista en el exterior una impresión de que existe mucha corrupción en la Argentina?
— Eso lo instaló el gobierno y es muy grave, porque ahora la Argentina es considerado un país corrupto. Lo inició el Presidente cuando le echó la culpa de la corrupción a los gobiernos anteriores. Pero ahora con todas las cosas que le pasaron ahora, la gente del exterior dice: son todos iguales, todo lo mismo. El gobierno debe tomar políticas más activas a favor de la transparencia.
— ¿Cómo ve el Presupuesto Nacional enviado por el Gobierno al Congreso nacional?
— Este presupuesto vuelve a mostrar la postergación de las provincias y las políticas sociales que se instrumentan desde las gobernaciones, como la educación, la salud y la seguridad. Acentúa la brecha entre el gobierno central y el resto de los mortales, porque se garantiza la plata para tener al resto sojuzgado y los demás que se arreglen como puedan. Si después no hay remedios en un hospital, le echarán la culpa a los gobernadores, a los intendentes, al director de un hospital.
“Kirchner es un gran traidor y alcahuete”
Mauricio Maronna
La Capital
23 de Septiembre 2007
“Néstor Kirchner es un alcahuete y un traidor”. Cortante, sin eufemismos, así define el gobernador de Neuquén y candidato presidencial, Jorge Sobisch, al presidente de la Nación. Y anticipa: “Ahora se apoya en los intendentes del conurbano bonaerense para ganar el 28 de octubre pero, si lo consigue, al otro día se los empieza a sacar de encima”
—Según los encuestadores, la oposición no tiene chances de llegar al ballottage.
—Desde la convicción y el compromiso militante tenemos la responsabilidad de contrarrestarlos. Si nosotros nos presentáramos y tuviéramos garantizada la derrota no sería cuestión de convicciones. Hace 4 años que recorro la Argentina, y en ese momento ni siquiera figuraba como postulante. Están desapareciendo las economías regionales, y no hablo de algunos sectores a los que les va bien o porque la soja y el trigo tienen una cotización alta. Hablo de un país integrado, con igualdad de oportunidades, con sistemas de salud eficiente y para que haya debates en serio sobre esta marcha de profundización de ignorancia de la gente. El gobierno fabrica escenarios que están en la tapa quince días y luego desaparecen. En ese marco es natural que algunos medios instalen candidatos escondiendo la decadencia. Hay algo que no se dice: el que menos habla de los problemas del país, el que menos plantea las soluciones, el menos hipócrita, es el que finalmente se impone en la sociedad.
—¿Puede explicarlo?
—Si tomamos la supuesta intención de voto de Cristina Kirchner, que está bajando, hay que considerar que lo hizo sin hablar. Y lo de Scioli es igual, no habla. Si ganan, y siguen sin hablar de cómo mejorar la calidad de vida, habrá que seguir dando debate. Esto recién empieza, y supuestamente van a quedar los prolijos, entre comillas, porque son culpables también de los escándalos. No creo que la señora del presidente no conozca a (Ricardo) Jaime, a (Claudio) Uberti, a la chica que iba en el avión de la valija… Esa banda, encabezada por Néstor Kirchner, pasará a manejar los negocios económicos de la Argentina y van a ir tomando por medio de una asociación casi ilícita YPF, ya tiene los casinos, van a concentrar el manejo de la soja, el petróleo y se van a armar dos escenarios: uno económico y otro político. Es hacer lo mismo que Chávez, quien ya se metió adentro de las escuelas. Este es el camino por el que vamos, porque el kicrchnerismo, igual que Chávez, se quiere quedar veinte años. Tuvimos que soportar esa cosa despreciable del presidente que decía que el futuro presidente sería un pingüino o una pingüina, una falta de respeto. Es como decir que es lo mismo un animalito o el otro animalito, ustedes son más animalitos que nosotros. Y después la pingüina dirá ahora viene el pingüino… Por eso estoy recorriendo la Argentina: para evitar ser cómplices de eso. Vamos a ver qué pasa en estos 40 días hasta las elecciones, porque en la calle nadie me dice que va a votar a la pingüina. ¿Qué pasa acá?
—Kirchner ha sido un líder más temido que amado. Y cuando el temor se agrieta aparecen las cosas ocultas. ¿No cree que frente a esto el ciudadano común hace oídos sordos cuando los bolsillos están más hinchados?
—No estoy tan seguro. El argentino está mejor en algunas regiones, pero están empezando a colapsar los sistemas donde la gente más humilde tiene que utilizar servicios básicos. Y el tema número uno, que habla del bolsillo, empieza a aparecer: es la inflación. La gente empezó a sentir que no le alcanza la plata para llegar a fin de mes. Kirchner aplicó una política mentirosa, está haciendo lo mismo que hizo Martínez de Hoz Este plan para controlar la inflación. Está haciendo lo mismo que hizo Mazzorín para bajar el precio de los pollos, que es importarlos. Y ahora viene esta ideota de importar papas. Hoy la gente padece a Kirchner desde el bolsillo, y la política que aplica es neoliberal.
—Con música progre…
—(Risas). Tal cual, con música progre.
—¿Un dólar tan alto no perjudica a los que viven de un salario? Casi todos los candidatos hablan de ponerlo “recontraalto”.
—Yo no. El dólar alto beneficia a un sector en contra del desarrollo de la producción que produce poco y gana. Pero si lo dejamos flotar libremente estaríamos en 2,40 y no incidiría en las retenciones. Naturalmente, los asalariados tendrían un incremento instantáneo del 20 por ciento. Por otro lado, si quito las retenciones y se las devuelvo paulatinamente, estaría compensando. Hay que buscar puntos de equilibrio. El hecho de que exista dólar alto y un 45 por ciento de retenciones perjudica al productor. Hace más de 10 años que estamos con 50 millones de cabezas de ganado y, obviamente, en esa época el consumo era mucho menor.
— Usted apuesta a que la gente rescate la experiencia de gestión frente al resto del menú opositor, pero desde la CTA y Ctera, su titular, Hugo Yasky, anuncia un paro por la muerte del docente Fuentealba y lo acusa a usted de ser responsable ideológico del asesinato.
— Yasky es un empleado de Kirchner, que ha conseguido manejar la obra social de su gremio. En función de eso descalifican. Cargan sobre sus espaldas con el hecho de que militan hace 30 años y enterraron a la educación pública a partir de no tener proyectos ni propuestas superadoras. Como no pueden atacar las ideas y las propuestas atacan cobardemente con un hecho desgraciado que nos tocó vivir a todos los neuquinos. La utilización que hace Yasky es miserable. sospechosamente este señor no habla de lo que pasó en Santa Cruz, donde atropellaron a un docente.
—¿Al ser vecino de Santa Cruz, como neuquino, le sorprende lo que pasa en la tierra del presidente?
—No me sorprende. En Santa Cruz ya se dio la división entre gobierno y negocios. Allí, al no estar el patrón del feudo, empiezan a rebelarse. Acevedo se fue de la Gobernación por querer traer la plata de la infamia, que son los fondos extraviados de la provincia… ¿Quién maneja ese dinero? ¿Está en el mercado de los mafiosos rusos? ¿En una cuenta suiza? Si gana Cristina y la banda se pone a operar, vamos a terminar en todo el país como Santa Cruz.
—El peronismo nunca aceptó conducciones bicéfalas que, cuando existieron, terminaron muy mal. ¿No se corre ese riesgo con Néstor y Cristina?
—Kirchner tiene que cambiar la cara, el rostro de su gobierno. Está suavizando su gobierno con un discurso distinto, de hacer el gran pacto social, que es inexistente. Un pacto social se hace con empresarios, sindicalistas, medios, obispos. Pero después hablan de la concertación, que es concentración, lo mismo que hacía Duhalde. Esto es más de lo mismo, cambiarán el rostro y el sexo del presidente.
—Hay una cuestión que la oposición no explica bien. Desde el gobierno se vive criticando a los 90, pero hoy los garantes del triunfo son Daniel Scioli, ex “hipermenemista”, y los barones del conurbano, ex “ultraduhaldistas”.
—No conocí a alguien más alcahuete de Menem que Kirchner, y en la época de Duhalde andaba como un perrito faldero para que lo haga candidato a presidente. El consiguió que los dos lo apoyaran para sus aspiraciones presidenciales y les prestaran la tropa. Y como es un traidor, a los primero que denostó fue a Menem y a Duhalde. Y después del 28 de octubre va a traicionar a los intendentes del conurbano bonaerense. Va a decir que ellos son la vieja política y que Cristina es otra cosa. Ya lo quiso sacar a Manolo Quindimil (intendente de Lanús) y no pudo. Veremos qué pasa.