Cristina se reunió con Merkel

La candidata a Presidente por el oficialismo mantuvo una audiencia privada con la canciller alemana, quien es considerada, “la mujer más poderosa de la tierra”. Luego se entrevistó con el Ministro de Economía, Michael Glos.
Ayer fue recibida por integrantes de la Cámara de Industria y Comercio alemana, a los cuales anuncio su deseo de pagar la deuda con el Club de París “sin condicionamientos” de organismos multilaterales.


Cristina buscó afianzar la relación con Alemania en un encuentro con Merkel
La Nación
11 de Setiembre de 2007
La tercera jornada de la gira europea de de Cristina Fernández registró pasado el mediodía la imagen más buscada por la candidata: una foto con la canciller alemana Angela Merkel.
El encuentro entre ambas duró media hora y fue meramente protocolar, pero alcanzó para registrar la imagen de ambas posando para las cámaras.
Aunque no trascendieron aún detalles de lo conversado entre ambas, se sabe que la primera dama esperaba esta cita con la ilusión de convertirla en una nueva señal de apoyo a su candidatura y en una oportunidad para relanzar la relación bilateral con Alemania.
Según consignó la agencia estatal Télam, durante el encuentro, que se realizó en la sede de la cancillería, Cristina Fernández le relató a Merkel las paradas de su gira europea: su visita de ayer a la planta de Volkswagen, su disertación ante la Cámara de Industria y Comercio local y su visita a Siemens, que realizó esta mañana.
En Siemens. Atravesada por el conflicto de la confección de los DNI, que tuvo su punto de mayor tensión durante el gobierno de Fernando de la Rúa, la relación con Siemens repuntó en tiempos de Néstor Kirchner. De hecho, es una de las firmas que promovió la visita de la senadora a Alemania.
Tras recorrer las instalacines de la multinacional, la candidata almorzó con las autoridades de la empresa. La acompañaron el canciller Jorge Taiana, el vocero presidencial, Miguel Núñez y la encargada de Negocios argentina en Alemania, Magdalena Von Beck.
Por la firma estuvieron, en tanto, la representación de Siemens estuvo Uriel Sharef, miembro del Comité Ejecutivo, el vicepresidente de Ventas de América latina, Jesús Esteban y el presidente de la compañía en la Argentina, Matthias Kleinhempel.
Los directivos explicaron a la comitiva argentina los proyectos que la empresa tiene en el país en materia energética.
Turbinas en viaje. En este contexto, informaron que ya fueron despachadas a la Argentina las dos últimas turbinas de gas, de un total de cuatro, destinadas a dos plantas de generación de energía ubicadas en Campana, provincia de Buenos Aires, y en Timbúes, Santa Fe.
Foto y deuda. Tras el esperado encuentro con Merkel, la senadora se reunirá con el ministro de Finanzas, Michael Glos, con quien se espera que discuta otro de los ejes de su gira europea: la deuda de US$ 6500 millones que la Argentina mantiene con el Club de París.
Ya ayer, ante los integrantes de la Cámara de Industria y Comercio local, Fernández ratificó el rechazo del Gobierno a que el FMI intervenga en la negociación del pasivo con los países que integran el organismo multilateral, entre los que Alemania es el país más perjudicado. Concentra el 28 por ciento de la deuda nacional.
La canciller alemana Angela Merkel recibe a Cristina
Infobae
11 de Septiembre 2007
En la tercera jornada de la visita a Europa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner hoy tendrá una audiencia privada con la primera ministra de Alemania, Ángela Merkel, se entrevistará con el ministro de Economía, Michael Gloss y recorrerá la planta de la empresa Siemens.
Por la tarde, la senadora visitará el palacio de la Cancillería, sede del poder político en Alemania para mantener un encuentro con Merkel, considerada la mujer más influyente entre las líderes mundiales por la revista Forbes.
Doctorada en física y jefa del partido Unión Demócrata Cristiana (CDU), Merkel llegó al poder dos años atrás en alianza con un partido más pequeño, la Unión Social Cristiana (CSU) y hoy goza del 75 por ciento de adhesión en la sociedad, de acuerdo a los últimos sondeos de opinión publicados por los medios de comunicación.
Los directivos de Siemens, con Matthias Kleinhempel a la cabeza, presidente de la compañía en Argentina, mostrarán la planta a la senadora Fernández de Kirchner y los funcionarios argentinos en horas de la mañana.
Siemens está proveyendo de tecnología a Atucha I y II y ganó la licitación para abastecer de cuatro turbinas para dos plantas de generación de energía de ciclo combinado ubicada en Campana y Timbres.
No se descarta que en la reunión con Merkel o con el ministro de Economía, Michael Gloss, Cristina plantee la posición oficial con respecto a la reestructuración de la deuda con el Club de París, donde Alemania es el principal acreedor de Argentina, pero sin la necesidad de presentar un plan al Fondo Monetario Internacional.
El ministro de Economía alemán recibe a Cristina
Infobae
11 de Septiembre 2007
La candidata presidencial por el oficialismo, Cristina Kirchner, se encuentra reunida con con el ministro de Economía alemán, Michael Gloss, en el Palacio de Gobierno de Berlín.
Antes, la canciller de Alemania, calificada por la revista Forbes como la “mujer más poderosa del planeta”, recibió a la senadora en la sede del palacio con la participación del ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana.
Previamente, la candidata a la presidencia por el oficialismo había visitado la planta de la empresa Siemens, donde sus directivos le explicaron el funcionamiento de las plantas de generación de energía por ciclo combinado.
El miembro del Comité Ejecutivo de Siemens, Uriel Sharef, y el vicepresidente de Ventas de Latinoamérica, Jesús Esteban, explicaron el funcionamiento de las plantas de ciclo combinado e informaron que ya fueron despachadas “las dos últimas turbinas” para los proyectos General San Martín y Belgrano.
Dichos proyectos aportarán 1.648 megavatios al sistema interconectado nacional.
Durante la exposición, realizada en una sala de reuniones de la empresa, Sharef informó que la semana pasada “ya se despacharon las dos últimas turbinas” para Buenos Aires, con el fin de cumplir con el cronograma de entrega de las cuatro turbinas de gas que se había comprometido cuando ganó la licitación.
Las dos primeras turbinas habían llegado al país semanas atrás.
Cristina Fernández recorrió el predio de producción de la planta acompañada por el canciller Jorge Taiana, el vocero presidencial Miguel Núñez y el presidente de Siemens en Argentina, Matthias Kleinhempel.
Siemens está proveyendo de tecnología a Atucha I y II y ganó la licitación para abastecer de cuatro turbinas para dos plantas de generación de energía de ciclo combinado ubicadas en Campana, provincia de Buenos Aires, y en Timbúes, en Santa Fe.
“Es inadmisible una auditoría del FMI”
Martín Rodríguez Yebra
La Nación
11 de Septiembre 2007
Los elogió, les prometió que van a ganar más dinero, dijo que la crisis energética va en camino de superarse y les declaró su fe industrialista. Los inversores alemanes, gestores de este último tramo europeo de la campaña de Cristina Kirchner, se llevaron también una idea ayer de cuál podría ser la primera tensión externa que le tocará manejar a la candidata si logra suceder a su marido.
Justo en el país al que la Argentina más le debe, advirtió ayer que “es inadmisible” e “inviable” aceptar una auditoría del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el plan de pago de la deuda en mora de US$ 6500 millones con las naciones del Club de París.
“Tenemos una manifiesta vocación de pagar. Pero se nos exige someternos a una revisión del FMI. Es inadmisible en términos políticos, económicos y de lógica”, dijo Cristina Kirchner, ante un auditorio de industriales convocados en la principal central empresaria de Alemania (DIHK).
La definición coincide con el discurso del Presidente y cobra un valor especial el día previo a su visita “de cortesía” a la canciller federal, Angela Merkel, y a la posterior reunión con el ministro de Finanzas, Michael Glos.
A Alemania le corresponde el 22% del dinero que la Argentina le debe al Club de París. Hasta ahora es uno de los países que mantuvo firme la tradición del grupo de exigir que el FMI supervise las reestructuraciones.
“Acá no hay un problema de dogmatismo o de ideología -dijo-. El FMI aplicó una receta que dio malos resultados y llevó a la implosión de la Argentina en 2001, no es lógico pensar que ahora su política dará otro resultado.”
Igual, a tono con su renovado perfil seductor al mundo de los negocios, la candidata del Gobierno dijo que espera en el futuro encauzar la relación con el FMI. Describió así su reunión con el postulante francés a la dirección del organismo, Dominique Strauss-Kahn: “Dijo cosas muy sensatas, como que era lógico que los argentinos viéramos al Fondo como el diablo. Soy moderadamente optimista”.
El estancamiento de la negociación de esa vieja deuda ha empezado a trabar financiamiento público para empresas europeas que quieren invertir en la Argentina. Lo sufrió, por ejemplo, la francesa Alstom, adjudicataria de la obra del tren bala Buenos Aires-Rosario. “La idea es reestructurar la deuda sin condicionamientos. Vamos a hablar con el Club y también país por país”, anticipó la candidata.
La explicación fue en respuesta a la segunda y última pregunta que se permitió al auditorio (la hizo una periodista de Reuters, aunque se suponía que la organización sólo iba a darles la palabra a los empresarios).
Los otros temas que surgieron fueron la crisis energética y la inflación. En el primer caso, describió la lista de obras de infraestructura, en muchas de las cuales participa la alemana Siemens, una de las promotoras de la visita. “Hay que diversificar la matriz energética del país”, dijo. Igual minimizó el problema y reservó una breve dedicatoria a la prensa: “Que yo sepa ningún diario dejó de salir por falta de energía”.
La inflación y el Indec
Sobre la inflación, se limitó a defender los polémicos índices del Indec. Repitió un concepto ya dicho en Buenos Aires: “La forma de medir la inflación no es la Biblia”. Y denunció: “Intereses ocultos” de bonistas y bancos detrás de las críticas a las estadísticas que supervisa el secretario Guillermo Moreno.
Cristina Kirchner había llegado a Berlín desde Wolfsburgo en un avión de Volkswagen: la compañía la invitó un día a visitar su planta y conocer el prototipo de una Pick-Up que fabricará en la Argentina. Al atardecer, llegó a la DIHK, una mole de techo de vidrio donde se tiene la sensación de estar siempre al aire libre. En una sala de exposiciones pequeña había ejecutivos de un puñado de empresas: Basf, Lufthansa, MAN, ThyssenKrupp, Pricewaterhouse Coopers, entre otras. También se anotaron seis funcionarios del Ministerio de Finanzas alemán.
Al CEO de Siemens argentina, Matthias Kleinhempel, le tocó presentarla: “Nos va cada vez mejor en la Argentina. Queremos saber cuánto va a mejorar en los próximos cuatro años, para eso está usted acá”. Voto cantado.
Siemens la llevará hoy a ver las turbinas que fabrica por encargo del Gobierno para una planta termoeléctrica en Santa Fe.
Sin leer, la candidata describió su visión del modelo kirchnerista y dijo de mil formas que su gobierno será amigable para la inversión. Una fue: “La Argentina no es el paraíso, pero sí es un lugar donde se puede ganar dinero”.
Al salir repartió saludos y hasta aceptó responder una pregunta de la televisión alemana. Ya sin ella cerca y casi en un susurro, el presidente de una multinacional alemana dijo: “Estuvo mejor que cuando trajimos a Néstor”. Eso fue en 2005. No sonó a confesión, sino al reflejo de una esperanza de que el nuevo talante del oficialismo y los contactos de este viaje realmente vayan a abrir buenos negocios en el futuro.
Para que el FMI quede afuera del arreglo
Fernando Cibeira
Página 12
11 de Septiembre 2007
En la única presentación pública que tendrá durante su visita a Alemania y Austria, Cristina Fernández de Kirchner volvió a mostrar a la Argentina como una tierra de oportunidades para hacer negocios. Lo hizo ante los empresarios alemanes nucleados en la poderosa DIHK, la Cámara de Industria y Comercio. La candidata presidencial recibió preguntas sobre la crisis energética, el índice de inflación y la deuda que el país mantiene con el Club de París, de la cual Alemania es el principal acreedor. Sobre este punto, Cristina ratificó la política que ha seguido su marido, el presidente Néstor Kirchner, de no renegociar a través del FMI, tal como pretenden los países que integran el organismo. “La vocación del gobierno argentino es la de pagar. Pero el problema que tenemos es que se nos exige someternos a un plan de condicionalidades del Fondo Monetario Internacional. Esto es imposible en términos políticos, económicos y lógicos”, sostuvo. No sería extraño que la cuestión de la deuda surja de nuevo hoy, cuando Cristina Kirchner se reúna con la canciller Angela Merkel, en el punto más importante de su viaje.
La candidata reconoció que la deuda, de unos 5500 millones de dólares, complica las posibilidades de financiamiento exterior y que la voluntad del Gobierno –del actual y del suyo, si es que gana las elecciones– es la de conversar país con país. Con España, por ejemplo, Argentina hizo una refinanciación aparte. Los acreedores argentinos son en total 19 países, entre los que se encuentra Estados Unidos, que presiona para devolverle al Fondo su papel preponderante en la orientación de la economía argentina. Ayer, Cristina Kirchner recordó el papel jugado por el organismo en los noventa, cuando mostraba a Carlos Menem como “su alumno más dilecto”.
La senadora hizo su presentación en la moderna sede de la DIHK, un espectacular edificio con exterior de vidrio a pocas cuadras de la Alexanderplatz. La escucharon unos treinta empresarios, la mayoría de ellos con inversiones en la Argentina. Junto a ella se sentaron las autoridades de la Cámara, Michael Pfeiffer, Rolf Schumacher y Matthias Kleinhempel, presidente de Siemens en la Argentina. Esta empresa, justamente, tuvo un rol decisivo en la organización del encuentro. Además, hoy por la mañana, Cristina Kirchner visitará su fábrica en las afueras de Berlín.
Las palabras de presentación de los empresarios fueron ampliamente favorables al rumbo del Gobierno y dieron casi por hecho que la senadora será la próxima presidenta. “En los últimos cinco años nos ha ido muy bien y cada año nos va un poquito mejor. Nos gustaría que nos explique cómo va a mejorar la situación en los próximos años”, la presentó Kleinhempel en castellano. Indudablemente no buscó poner a la candidata en aprietos.
Cristina mostró en Alemania un discurso que ya se nota bien aprendido. Recordó la crisis argentina de 2001 y los índices de desocupación, pobreza e indigencia de cuando su esposo asumió la presidencia. Luego mencionó los actuales, resaltando el de la desocupación del 7,8 por ciento. “¿Cómo se hizo todo esto? ¿Es obra de la magia?”, preguntó entonces. Y habló de las virtudes de un modelo de “matriz diversificada”, en el que la producción del campo no es incompatible con el desarrollo industrial.
El discurso duró unos 25 minutos y dio paso a las preguntas que fueron apenas dos porque no dieron tiempo a más. La primera fue de un directivo de la empresa BASF, que es el tercer productor de gas del país, con inversiones en Neuquén y Tierra del Fuego por un total de 400 millones de dólares, según la información que dio al presentarse. La pregunta fue, obviamente, por el futuro de la explotación de gas y la situación energética del país.
La candidata criticó la política de haber sido “excesivamente dependientes” del gas. Ya antes, previendo que alguna de las preguntas iría en ese sentido, habló sobre la crisis energética. “La energía es un problema en todas partes”, aseguró. Dijo que al plan energético presentado hace tres años se le están agregando obras. Detalló la reactivación de las centrales nucleares de Atucha, en las que participa Siemens, que ganó la licitación para construir cuatro usinas. Ante la pregunta del directivo de BASF, la senadora mencionó obras por un total de 50 mil millones de pesos que tendrían por objetivo diversificar la oferta energética.
Algo que sorprendió a la comitiva argentina, lo comentó luego el canciller Jorge Taiana, es que la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo funcionara a carbón que traen en barcos a través de los canales, casi como si fuera de otro siglo. Cristina mencionó el caso y dijo que en la mina de Río Turbio, ahora en manos del Estado, hay reservas como para “150 o 200 años” de carbón.
La segunda pregunta la hizo una periodista alemana de la agencia Reuters, que quiso saber cómo haría en su gobierno para solucionar el problema de la inflación y la deuda con el Club de París. Aunque la pregunta no se dirigía directamente a eso, la primera dama tomó el tema del Indec. “La forma de medir la inflación no es la Biblia, ni el Corán, ni el Talmud”, reiteró tal como lo hiciera la semana pasada en la reunión de IDEA. Justificó la decisión de cambiarla porque en el rubro turismo se toma en cuenta el precio de los viajes a Cancún y al Caribe, dos destinos que emparentó con la época del uno a uno. O también porque se incluye el precio de las universidades privadas cuando la universidad pública gratuita “es distintiva” en la Argentina. Y reiteró su convencimiento de que detrás de las críticas a los índices que difunde el cuestionado organismo “hay intereses encubiertos” debido a que el 42 por ciento de la deuda externa renegociada se actualiza por el índice CER que tiene en cuenta la inflación.
Cristina se fue con aplausos y, tal como hizo al ingresar, agradeciendo a izquierda y derecha. La cadena de televisión alemana DW le hizo unas preguntas antes de que se fuera. “Argentina es un país de oportunidades, donde se puede invertir y ganar dinero”, promocionó quien todavía es candidata, aunque en ningún momento habla de campaña ni de la elección de la que participará.