El costo de las campañas. Un informe de Poder Ciudadano

Lo invitamos a leer el interesante trabajo de la Fundación Poder Ciudadano sobre el gasto en publicidad oficial. Sus resultados son contundentes.
El documento cuenta también con recomendaciones para el financiamiento de los partidos políticos en vistas a las elecciones del 2007.


Recomendaciones de Poder Ciudadano para el financiamiento de partidos políticos para las elecciones 2007

Boletín N° 15
03/08/2007
Fundación Poder Ciudadano


Recursos públicos y campaña electoral

Durante el mes de julio, dimos a conocer los resultados de nuestros análisis sobre el presupuesto asignado a la publicidad oficial. De estos trabajos surge un dato contundente: entre el año 2003 y 2006, el Poder Ejecutivo Nacional aumentó el gasto en “difusión de actos de Gobierno” en un 354%.
Los valores absolutos de este incremento cobran vida cuando se los compara con el presupuesto asignado a planes sociales: los 210 millones gastados por el Gobierno Nacional en la llamada “pauta institucional” equivalen al Programa Nacional de Becas del Ministerio de Educación, que beneficia a 550 mil estudiantes de los sectores vulnerables. Y equivalen, también, a los montos combinados de dos programas del Ministerio de Salud: el de lucha contra el SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual (que, con $163,4 millones provee medicamentos a unos 230 mil pacientes con VIH/SIDA, y el de Emergencia Sanitaria, que provee medicamentos genéricos para atención primaria de salud, que beneficia a 15 millones de personas en todo el país y gasta $53,6 millones.
Poder Ciudadano monitorea desde el año 2003 el gasto en este rubro por diversas razones. Por un lado, porque el incremento sostenido del gasto en publicidad oficial no fue acompañado por mayores niveles de transparencia. No se conocen los criterios que emplea la Secretaría de Medios de la Nación para asignar partidas a cada uno de los medios y excluir a otros. Esto repercute directamente sobre la equidad en los medios de comunicación. En un país con instituciones débiles, cualquier intento de favorecer a un medio sobre otro debería considerarse un riesgo para el sistema democrático.
Por otro lado, nos preocupa el uso indebido de la publicidad oficial con fines electorales. El análisis realizado sobre el presupuesto del Gobierno de la Ciudad demuestra que entre marzo 2006 y marzo 2007, el gasto en publicidad oficial del gobierno porteño aumentó un 133%. Este incremento, sostenemos, está directamente relacionado con la campaña electoral. Si bien no constituye la única herramienta, la publicidad oficial es un arma poderosa a la hora de instalar la imagen de los candidatos. En este sentido, la preocupación de nuestra organización tiene que ver con promover la equidad entre los candidatos que participan de la contienda electoral.
Por último, el incremento del presupuesto en publicidad oficial pone en evidencia un mal que hoy convive entre nosotros, de manera naturalizada: los “superpoderes”. Las facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso al Jefe de Gabinete para redistribuir el presupuesto oficial en casos de emergencia constituyen hoy una práctica a la que se recurre toda vez que el presupuesto planificado no resulta suficiente.
Nuestro análisis sobre la publicidad oficial pone de relieve muchos males: baja planificación presupuestaria, aumento del presupuesto sin intervención del Congreso, asignación de ese presupuesto sin criterios y utilización de fondos públicos para fines proselitistas. En el fondo, se juega, también, la equidad en la competencia de nuestro sistema democrático y las posibilidades de libre expresión.