Carrió-Lopez Murphy: repercusiones

Las repercusiones de la posible alianza entre dos de los principales candidatos a presidentes ha provocado fuertes rechazos y apoyos en los círculos cercanos a los dos referentes políticos.



“Macri es un límite moral infranqueable”
Santiago Rodríguez
Página 12
23 de agosto 2007

Elisa Carrió puso ayer otro condicionamiento a su acercamiento con Ricardo López Murphy. “(Mauricio) Macri es un límite moral infranqueable”, dijo la candidata presidencial de la Coalición Cívica y a partir de ese momento su romance con el líder de Recrear, que parecía encaminado ya a consumarse en un acuerdo electoral para octubre próximo, mutó en confusión. De mostrarse públicamente confiado en la posibilidad de llegar a un entendimiento, López Murphy admitió la complejidad de las negociaciones y a su alrededor se mostraron “sorprendidos” con las declaraciones de la chaqueña. Los macristas no ocultaron su fastidio frente a los dichos de Carrió, pero decidieron esperar a ver adónde termina el camino emprendido por López Murphy antes de tomar una decisión con respecto a la sociedad que los une.
Las referencias de Carrió y López Murphy a las tratativas que mantienen tuvieron un mismo escenario: un congreso de informática que se desarrolla en el Hotel Sheraton, al que concurrió cada uno por su lado, en el marco de sus respectivas campañas.
La que abrió el fuego fue la candidata de la Coalición Cívica y sus declaraciones provocaron un cimbronazo en su incipiente relación con el líder de Recrear. “Está claro que queremos una amplia Coalición Cívica que incluya a muchos sectores, pero que tenga una imposibilidad moral con Macri”, afirmó Carrió. Y, por si quedaba alguna duda, enfatizó que “no hay ni una posibilidad” de negociar con el jefe de gobierno porteño electo.
El límite impuesto por Carrió complica a López Murphy. Con un futuro poco promisorio en las encuestas y un tibio apoyo de Macri, aceptó de entrada la imposición de la chaqueña de declinar su candidatura presidencial, pero no estaba en sus planes romper la sociedad que lo liga al macrismo en la ciudad de Buenos Aires.
La pretensión de López Murphy quedó clara poco después. “Vamos a ser consecuentes con nuestra historia y vamos a respetar los espacios que ya tenemos”, señaló, tras advertir que si no se actúa “con cuidado va a ser compleja” la negociación tendiente a confluir electoralmente con la Coalición Cívica en octubre. “Nos sorprendió porque insultar a nuestros socios no es una manera de empezar”, completó uno de sus escuderos.
López Murphy no ha hablado hasta ahora mano a mano con Carrió, sino que envió de emisario a su compañero de fórmula, el diputado de Recrear Esteban Bullrich. Su interlocutora es la propia chaqueña.
Carrió maneja la cuestión de modo estrictamente personal, pero quienes siguen sus movimientos sostienen que su objetivo es conseguir el apoyo de López Murphy, a quien tentó con la candidatura a senador por la Capital Federal. Frente a las críticas surgidas de parte de los dirigentes que la acompañan desde el ARI, aseguran que su estrategia es “recluir” al líder de Recrear en el Senado.
La principal preocupación de la referente de la Coalición Cívica es no perder en el camino a la gobernadora electa de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, ni tampoco el apoyo del Partido Socialista, cuyo titular y declarado posible compañero de fórmula de la chaqueña, Rubén Giustiniani, salió a pronunciarse también en contra del acercamiento a López Murphy. En el entorno de la chaqueña inscriben también en ese contexto sus afirmaciones sobre la “imposibilidad moral” de asociarse con Macri.
La idea inicial de los hombres de Recrear era confluir en una misma boleta con sus socios macristas y con candidatos de la Coalición Cívica. Ese esquema quedó sepultado bajo las declaraciones de Carrió, pero los operadores de ese espacio no se resignan y todavía hablan de la posibilidad de llegar a un entendimiento. “Habrá que buscar otras alternativas”, explicó un hombre de confianza de López Murphy.
La búsqueda comenzó anoche mismo, al cabo de una reunión que el líder de Recrear mantuvo con sus colaboradores más estrechos. Entre otros, allí estuvieron Bullrich y el también diputado Pablo Tonelli.
Para convencer a Carrió, en Recrear hablan de garantizarle “poca visibilidad de Macri en la campaña y que aparezcan, en cambio, figuras como Gabriela Michetti”. La vicejefa de Gobierno electa tiene muy buena relación con López Murphy y en los últimos meses recibió varios elogios de parte de la candidata de la Coalición Cívica.
López Murphy también tendrá que convencer ahora Macri: aun los macristas puros, quienes se mostraban más abiertos que los peronistas al acercamiento con Carrió, exhibieron su fastidio. “Le falta el respeto al 62 por ciento de los porteños que votaron a Macri”, expuso a Página/12 un íntimo del jefe de Gobierno electo. El titular del bloque del macrismo en Diputados, Federico Pinedo, calificó las expresiones de la chaqueña de “ofensivas, injustas e injustificadas” y especuló que el espacio de Macri “no va a hacer ninguna alianza con alguien que dice que tiene problemas morales con nosotros”.
Por el momento, Macri no tomó ninguna decisión definitiva. Anoche analizó la situación junto a Michetti, Pinedo, Horacio Rodríguez Larreta, Paula Bertol, Marcos Peña, Eugenio Burzaco, Cristian Ritondo e Iván Pavlosky. Y resolvió esperar la evolución de las conversaciones entre López Murphy y Carrió. “Mauricio ya dijo que apoyaba a López Murphy y para nosotros nada cambió. Ahora si dentro de dos días o la semana que viene el que cambia es él, cuando venga y nos lo diga veremos qué hacemos”, contó uno de los macristas que estuvieron en el encuentro.
El PS no quiere saber nada
El presidente del socialismo y senador nacional por la provincia de Santa Fe, Rubén Giustiniani, dejó saber que su partido difícilmente tolere un acuerdo entre Elisa Carrió y el titular de Recrear, Ricardo López Murphy. “A nivel personal, no veo al socialismo compartiendo un mismo espacio político con Recrear”, sostuvo ayer Giustiniani al ser consultado sobre el tema. No obstante, el dirigente aclaró que la decisión sobre si el PS mantendrá el respaldo a la candidatura de Carrió o lo retirará será tomada después de las elecciones del próximo 2 de septiembre en Santa Fe, en las que el socialismo tiene posibilidades ciertas de obtener la gobernación por primera vez en la historia.
LM marca su nivel
Mario Wainfeld
Página 12
23 de agosto 2007

Si algo no hizo Elisa Carrió en 2007 fue mantenerse quieta. Poco quedó de la intransigencia de 2003, la suplió una movilidad permanente para urdir (y desbaratar) acuerdos. También produjo una seguidilla de renuncias: a la banca de diputada, a su partido, a candidaturas ulteriores si no triunfa en octubre.
En Capital, parece que fue hace un siglo, derivó de la promesa de la lista de lujo a la oferta al periodista Jorge Lanata para terminar recalando en el pacto con Jorge Telerman. La cosecha no fue fecunda, un tercer puesto en el distrito históricamente más propicio para Carrió y cero sedimento ulterior. No hay registro de que Lilita y el alcalde afrancesado se hayan reunido una vez después de la derrota. Y ciertamente no han anudado nada.
En simultáneo, ocurrió un paliativo: Fabiana Ríos obtuvo la gobernación de Tierra del Fuego, claro que lo hizo enarbolando la enseña del ARI y no la de la Coalición Cívica. También es un dato que Carrió no apareció en la provincia más austral de la Argentina en la semana que medió entre la primera y segunda vuelta.
Dotada de mucha mayor intención de voto que sus compañeros, inorgánica, intuitiva y decisionista como el que más, Carrió pudo hasta estos días zigzaguear sin sufrir deserciones. Hasta los críticos se apañaron a plegarse a sus acciones más inopinadas. Seguramente los indujo un cóctel de pragmatismo, de apuesta a la sabiduría carismática y también de falta de oportunidad para armar otro colectivo.
La mención de una posible entente con Ricardo López Murphy cambió los tantos. Los principales dirigentes del ARI pusieron el grito en el cielo, una vez que se enteraron por los diarios, su vaso había sido rebasado. Se restauraron las instancias partidarias: el domingo próximo habrá un congreso nacional, con López Murphy a la cabeza de la agenda.
El sector del socialismo que venía dialogando con la presidenciable también clavó bandera. El senador Rubén Giustiniani adelantó que no va ni a la esquina con López Murphy.
El ex doble ministro de la Alianza se transforma así en un casus belli con los actores progresistas que, así fuera a la rastra, seguían a la vera de Carrió. Patricia Bullrich había desatado vientos de fronda pero no tamañas tempestades. Al estar los dos juntos, las broncas no se adicionan, sino que se potencian.
Para colmo, los macristas se encrespan porque Carrió descalificó moralmente a “Mauricio”.
Sumas y restas
Las movidas de Carrió no pueden explicarse en clave ética, sino que responden a su particular lógica electoral. Con el tiempo podrá deducirse si fue acertada o errada, pero ése viene siendo el eje de sus variantes tácticas.
Carrió acostumbra a renegar de las ideologías, aludiendo a sistemas cerrados de pensamiento. Es una idea polémica, no hay espacio para debatirla acá. Sí viene a cuento señalar que, aun compartiendo su laxitud ideológica, es difícil explicar (más allá de sus intereses proselitistas inmediatos) cuáles son las coincidencias políticas que la unen a López Murphy y a “la Piba”. Y tampoco es sencillo pensar en concordancias éticas, si se repasan un poco las respectivas historias.
Lilita tuvo una postura consistente en materia de derechos humanos, el líder de Recrear es un defensor acérrimo de las leyes de la impunidad y, siendo ministro de Defensa, fungió como delegado sindical de los represores. Y no tuvo el menor contacto con los organismos de derechos humanos.
Si se alude a la, insuficiente por sí sola, bandera de la lucha contra la corrupción, es discordante imaginar llenar las listas de Capital con dos ex ministros de Fernando de la Rúa. Sobre todo si ambos lo fueron cuando detonó el escándalo de las coimas en el Senado y actuaron como guardaespaldas de los legisladores sospechados. Dato al que cabría agregar que ambos eran carne y uña con Fernando de Santibañes, el mentor (y según muchas pruebas judiciales el pagador) de las dádivas en cuestión.
También es cuesta arriba conciliar la propuesta de ingreso universal a la niñez, una constante de la prédica de Carrió, con las ideas (y los factores de poder) que López Murphy viene defendiendo con encomiable coherencia desde hace décadas.
Pero, ya se dijo, lo que se busca es una ecuación electoral, no un grupo político coherente. A esta altura de su evolución Carrió emprende el desafío de cambiar el target de sus potenciales votantes. Los desgajamientos de dirigentes y de partidos afines pueden ser un síntoma de esa mutación.
Es poco serio decir que el nuevo cambio es una jugada fracasada. Pero sí es riesgosa. Escapa a la perspicacia de este cronista calcular cuánto le suma y cuánto le resta López Murphy a la intención de voto de la Coalición Cívica. Mas no le cabe duda de que algo agrega y algo quita.
Entreveros
López Murphy no debería vacilar. Su candidatura a presidente era un fiasco, precisaba con desesperación un rebusque para desmontarse garbosamente de su candidatura presidencial. Carrió le habilitó un pretexto elegante, al bajo precio de renunciar a algo irremisiblemente perdido. Una eventual candidatura a senador en Capital podría metamorfosear en mariposa esa derrota, incluso podría salir primero. Pero la dureza que le prodigó Carrió a Macri lo pone en varios bretes. ¿Cómo arbitrar ponerse en esa polémica?
¿Puede lanzarse a una contienda en la ciudad del “estaría bueno” sin contar con un aval, así sea abúlico, de Macri? Menudos enigmas para tener que resolverlos en pocos días.
Ingeniería
Carrió, una líder cada vez más personalista, también tiene elementos para dudar. Su talla electoral es mucho mayor que la de sus compañeros del ARI, a los que viene ninguneando sin piedad. Y también que la de Giustiniani. Pero sus retiradas podrían infligirle un perjuicio simbólico en el corto plazo. Y someterse a sus reclamos, bastante moderados y sensatos, podría resentir su imagen.
La situación se dirimirá en pocos días. Cualquiera que fuera la solución (con o sin LM, ARI o socialistas) será justificada como un imperativo moral. Tal vez sea justificable; las campañas son instancias de discursos flamígeros, de autoelogios desmesurados, de diatribas implacables.
Pero, si se mira bien, se trata sencillamente de ingeniería electoral.
A FAVOR Y EN CONTRA DEL ACUERDO
Laura Vales
Página 12
23 de agosto 2007

DIANA MAFFIA
“Es una figura con rectitud”
Diana Maffía es legisladora electa por la Coalición Cívica y directora académica del Instituto Hannah Arendt.
–¿Qué opina de la posible alianza entre Carrió y López Murphy?
–La conversación con López Murphy lleva meses. En realidad, la idea de que él se acercara a la Coalición Cívica tiene que ver con que Carrió aprecia su disposición al diálogo como manera de resolver los conflictos. También con el hecho de que lo considera una figura con rectitud y honestidad personal. Por otra parte, ambos vienen del radicalismo y tienen un fuerte espíritu republicano. Esos serían los aspectos que los acercan, aunque hay otros que los alejan.
–¿Cuáles?
–El vínculo que López Murphy tenía con Macri. Carrió considera que estos rasgos que valora en López Murphy están ausentes en Macri, en particular los rasgos que tienen que ver con la honestidad y la rectitud, por los negocios públicos que Macri ha hecho con el Estado. Carrió nunca aceptó hacer un frente con López Murphy mientras siguiera vinculado con Macri, porque una de las condiciones en la Coalición Cívica es el contrato moral. Pero evidentemente Macri le ha retirado su apoyo a López Murphy y es en estas condiciones que Carrió vuelve a dialogar con él.
–Hasta aquí tradujo lo que Carrió piensa. ¿Cuál es su opinión personal sobre el acercamiento?
–Creo que además del contrato moral y del contrato republicano en la Coalición Cívica hay un tercer contrato, que es el de distribución del ingreso; esto implica que hay compromisos como el ingreso ciudadano a la niñez y el ingreso ciudadano para la vejez, que probablemente estén lejos de las ideas económicas de López Murphy. ¿Que significaría que la fuerza de López Murphy adhiera a la Coalición Cívica? Significaría aceptar este triple contrato y aceptar la regla de diálogo como una manera de zanjar las diferencias. No significa que tenemos las mismas ideas, sino que estamos dispuestos a tener conductas en común, preservando la diversidad. La diversidad es un valor siempre que se respete este triple contrato.
–¿No cree que la imagen de López Murphy sigue asociada, más que a la distribución del ingreso, a la del ministro que asumió para anunciar un ajuste?
–Por supuesto que sigue asociada a eso y por eso produce la crisis que produce. Lo que me parece injusto es dudar de las convicciones de Elisa Carrió, porque tienen una persistencia en el tiempo que pocos políticos pueden demostrar.
epigrafe
CARLOS RAIMUNDI
“Rescatar los valores del ARI”
Carlos Raimundi es presidente del ARI bonaerense.
–¿Lo sorprendió el acercamiento de Elisa Carrió a Ricardo López Murphy?
–No me sorprendió; es un paso más en un proceso que comenzó cuando ella sumó a Patricia Bullrich y que prosiguió con la alianza con Telerman, impulsado por decisiones muy personales que Carrió fue tomando con absoluta independencia de la opinión del partido que la acompañó desde un principio.
–¿Cómo definiría ese proceso?
–Como un giro en lo que fue la convocatoria original del ARI, que nació haciendo un culto de la intransigencia, hasta llegar a este pragmatismo.
–¿Tiene una explicación para ese cambio?
–Hay sectores que deben estar aconsejando desembarazarse de los grupos más progresistas para pasar a un sistema de alianza con sectores más vinculados al poder.
–¿El ARI va a retirar su apoyo a la candidatura de Carrió, entonces?
–Lo vamos a discutir el fin de semana, en un congreso del partido en la provincia de Buenos Aires y en una asamblea nacional. El ARI bonaerense ya votó por unanimidad, el 11 de agosto, una declaración de desacuerdo con este acercamiento. En la Argentina está muy fresco el recuerdo de la Alianza, que estuvo más motivada en la coincidencia sobre qué cosas había que rechazar que en un acuerdo sobre qué cosas había que construir; yo no quisiera que se repitiera esa experiencia. Este es un gobierno que está dejando un vacío político fuerte por su desgaste, pero ese vacío no se suple con acuerdos electorales que podrían llegar a desmantelarse un día después de la elección. A mí lo que me enamoró de la convocatoria del ARI, después de tantas frustraciones, fue la posibilidad de armar un partido consistente, coherente, que aunque demandara más tiempo de construcción pudiera constituirse en una alternativa para la Argentina.
–Usted critica el modo de decidir de Carrió, ¿no cree que este giro también habla de una crisis que la excede?
–De lo que habla es de que todavía somos muy proclives a la construcción de representaciones políticas alrededor de liderazgos personales muy fuertes y los partidos terminan corriendo la suerte de esos liderazgos. Por eso yo aspiro a rescatar los valores del ARI, creo que tal vez ha llegado la hora de asumir el desafío de que un grupo de dirigentes asuma la organización de ese espacio.
Ya hay heridos por el acuerdo entre Carrió y López Murphy
María Elena Polack
La Nación
23 de agosto 2007

Hubo duras críticas a los dos dirigentes en ARI, en el socialismo y en las filas de Pro
La “gran alianza de conductas” que imaginan la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y el presidente de Recrear, Ricardo López Murphy, ya tiene heridos por izquierda y por derecha.
El socialismo aparece cada vez más renuente a confluir en esa alianza electoral porque recelan de López Murphy, a quien consideran lejano a sus principios ideológicos. El senador socialista Rubén Giustiniani, uno de los tres posibles compañeros de fórmula de Carrió, afirmó ayer a título personal que no se sumaría a una coalición que tuviera como socio a López Murphy.
En el propio ARI, hay reproches hacia su fundadora porque Carrió parece decidida a no privilegiar a sus más antiguos seguidores. “Nos sentiríamos más cómodos con una coalición más coherente”, confesó Carlos Raimundi, presidente de ARI Buenos Aires y frustrado candidato a gobernador de ese distrito. Carrió ya anticipó que en esa provincia apoyará a la radical Margarita Stolbizer.
En las huestes de Compromiso para el Cambio (CPC), cayó como un rayo que Carrió dijera ayer que tenía una “imposibilidad moral” de incluir a Mauricio Macri en la coalición. El electo jefe de gobierno porteño masculló en la intimidad su bronca, pero les transmitió a sus colaboradores más cercanos que no hablará de la cuestión hasta que López Murphy no lo ponga al tanto de las conversaciones con Carrió.
La última conversación entre los socios de Pro fue el jueves de la semana última cuando Macri anunció que su voto a presidente era para López Murphy.
Menos cautelosos se mostraron algunos seguidores de Macri, como el diputado nacional Federico Pinedo (Pro-Capital) que, en su habitual estilo tajante, anunció: “No vamos a hacer ninguna alianza con alguien que dice que tiene problemas morales con nosotros”.
Mientras ayer continuaron las gestiones para tratar de que Carrió y López Murphy puedan confluir en un acuerdo programático, el candidato presidencial de Recrear usó la cautela para hablar por primera vez en público de la situación.
“Estamos muy cerca, pero todavía no se llegó a un acuerdo”, dijo ayer por la tarde, durante una exposición en el XX Congreso Nacional de Informática y Comunicaciones, de la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones.
Sacrificio amplio
Reiteró, sin dar detalles, que está “dispuesto al sacrificio más amplio” de sus “legítimas aspiraciones”, lo que podría traducirse en dejar la carrera presidencial para postularse como candidato a senador nacional.
Para risas del auditorio, usó la picardía para confesar: “No saben lo que me gustaría darle un susto formidable [al Gobierno] para que se acabe la pesadilla de los que quieren el poder perpetuo a través del dúo conyugal”. Y prometió que no impulsará a su esposa como su sucesora en caso de llegar a la Casa Rosada.
López Murphy no quiso mostrarse exultante. Anticipó: “Si no logramos una alternativa vigorosa, nos quedará la conciencia limpida de que intentamos una opción para enfrentar la hegemonía, la corrupción y el nepotismo”.
En ese mismo congreso sobre informática, pero por la mañana, Carrió también dio pistas sobre la posible confluencia con su ex correligionario. “Está claro que queremos una amplia Coalición Cívica, que incluya a muchos sectores, pero tengo una imposibilidad moral con Macri”, sostuvo al advertir que “no hay ninguna posibilidad” de llegar a un acuerdo con el electo jefe de gobierno porteño al que se enfrentó en los comicios de junio último, ya que Carrió apoyaba a Jorge Telerman.
A cinco días del cierre del plazo para inscribir alianzas electorales para los comicios presidenciales, en público ninguno de los dirigentes quiso anticipar cuándo definirán si el sueño de la “gran alianza de conductas” es posible.
No se niega que haya una fecha límite y que podría ser el fin de semana. Es que el sueño incluye la foto de la coalición en los medios periodísticos del domingo próximo.
Un juego con efectos colaterales
José Ignacio Lladós
La Nación
23 de agosto 2007

Hace tiempo que se envían mensajes Elisa Carrió y Ricardo López Murphy. Desde que una encuesta le advirtió al presidente de Recrear que con ambos en la fórmula presidencial podría quizás evitarse un triunfo del oficialismo en la primera vuelta, allegados a ambos charlan sobre la posibilidad de un acuerdo. Hace de esto al menos un mes. Pero chocan. Y no sólo por desajustes entre ellos, sino porque tanto Carrió como López Murphy aparecen atados a otros acuerdos políticos que en los últimos días generaron más discordia que posibilidades de cierre.
Dijo ayer Carrió que su “límite”, para cualquier coalición, era “Macri”, que es Mauricio, y que desde diciembre gobernará casi con mayoría legislativa la ciudad de Buenos Aires.
El inconveniente, aquí, es que los seguidores de Carrió conforman una parte importante de la oposición porteña, mientras que los discípulos de López Murphy son aliados del gobierno que viene.
Se advierte aquí una regla de tres cuya equis resulta por ahora indescifrable: si Carrió no quiere a Macri y López Murphy cierra con Carrió, ¿cómo queda la relación de López Murphy con Macri? La política local lanzaría al mundo el increíble caso del dirigente que es aliado de su opositor.
Macri envió señales: él bendeciría un acuerdo entre Carrió y López Murphy. Casi al mismo tiempo, este último garabateó en un papel una potencial lista de candidatos a diputados en la que convergían la Coalición Cívica, Recrear y Compromiso para el Cambio. Carrió respondió por los medios con aquello de sus límites.
Y así como las alianzas en la ciudad de Buenos Aires pueden diluir el acercamiento, también Santa Fe genera algunos roces de final imprevisible.
Allí, Carrió aprueba la candidatura del socialista Hermes Binner. Pero el presidente del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, aclaró que si en la coalición entra López Murphy, el que sale es su partido.
Una ruptura entre Carrió y Binner podría afectar la candidatura de este último en la pelea por la gobernación santafecina. Y eso beneficiaría a un adversario en común de Carrió, Binner, López Murphy y Macri: el gobierno nacional, que postula a Rafael Bielsa.
Cada uno, además, impulsa diferentes candidatos en la provincia de Buenos Aires, en Tucumán y así sucesivamente.
En definitiva, no sólo sus desacuerdos aparecen en la mesa de negociaciones. Los aliados también influyen.
Mauricio Macri
# Es aliado de López Murphy en la Capital, donde los seguidores de Carrió serán su oposición. Carrió no lo quiere.
Hermes Binner
# Integra una coalición con Carrió en Santa Fe. Los socialistas rechazan un acuerdo en el que aparezca López Murphy.
“Estoy trabajando para que no se logre el acuerdo con Lopez Murphy”
InfoRegión
23 de agosto 2007

La diputada nacional Marta Maffei no descartó que el ARI retire su apoyo a la fundadora de esa fuerza y candidata presidencial por la Coalición Cívica, Elisa Carrió, si es que concreta un acuerdo electoral con el líder de Recrear, Ricardo López Murphy, aunque aclaró: ”No podría avanzar tanto porque creo que ese acuerdo no existe”.
Sin embargo, después remarcó: “En caso que ocurra esa alianza habrá que discutirla pero estoy trabajando para que eso no ocurra.”
“Si llega a suceder habrá que discutir el apoyo a la postulación”, advirtió en relación la probable alianza entre ambas fuerzas.
“No podría avanzar tanto como para decir que le retiraríamos el apoyo porque no creo que exista ese acuerdo. En caso de suceder habrá que discutirlo y se decidirá, aunque yo estoy trabajando para que eso no ocurra”, insistió Maffei en declaraciones a Info Región.
Carrió reconoció ayer que existen negociaciones para integrar a esa fuerza al líder de Recrear, aunque descartó que el acuerdo incluya la candidatura a vicepresidente del ex ministro de Economía.
La posible llegada de López Murphy a la Coalición conformada con sectores del socialismo y el ARI desató las críticas de algunos de los líderes de esta última fuerza, tal es el caso del diputado nacional Eduardo Macaluse quien advirtió que “una alianza de este tipo significaría directamente el estallido de ARI”.
Maffei admitió que “llevar al partido a un debate con una coalición ya realizada podría generar una fractura de importancia dentro de partido y sería contrario también a la participación de sectores del socialismo”.
“La oposición tiene que ver con el proyecto de país y por los lineamientos generales del partido porque hablar de López Murphy es hablar del modelo neoliberal que defiende los intereses de las patronales y de los grupos económicos y eso es muy contradictorio con el pensamiento del ARI”, remarcó la diputada.
Criticó además a Carrió, quien había señalado: “Soy una candidata libre y el que quiere puede no adherir a mi candidatura”.
“Para mi está claro. Es así porque dejó de ser diputada del ARI y ahora lidera la alianza, acuerdo o coalición, pero no tiene pertenencia orgánica a ninguna fuerza. Por supuesto que tiene autonomía. Pero en ella se juega con criterios compatibles con la organización, sino no hay nada”, advirtió.
Aseguró que “a López Murphy lo puedo respetar como persona porque tiene moral, ética y hasta puedo decir que es republicano, pero lo que no puedo es coincidir con su lineamiento político y cuál es el rol del Estado en un país con injusticia social, exclusión y saqueo de los recursos naturales”.
La diputada negó además que el núcleo de la negativa al acuerdo con López Murphy provenga de una las líneas internas del ARI, la Lista Celeste, al sostener que “eso es solo para algunos matutinos de alcance nacional porque la resistencia es dura de todos los sectores del ARI”.
Relativizó el hecho de que Carrió haya señalado como posibles candidatos a vicepresidentes por la Coalición a los diputados Rubén Gustiniani y Adrián Pérez, y el ex diputado Gerardo Conte Grand.
“No se si son nombres en danza, he escuchado hablar de Giustiniani pero no he participado de debates ni el ARI ni en la Coalición acerca de esta cuestión”, indicó Maffei, al tiempo que anticipó: “Vamos a analizar y tomar decisiones orgánicamente para que no afecte al conjunto del partido.”
Macri busca una salida en Capital tras los contactos entre Carrió y Murphy
Mariano Thieberger
Clarín
23 de agosto 2007

Tras largas semanas de misterio, Mauricio Macri salió a fijar la semana pasada su posición para las elecciones presidenciales de octubre. Dijo que votaría a Ricardo López Murphy, pero que su partido sólo lo respaldaría en la Capital. La posibilidad de un acuerdo entre López Murphy y Elisa Carrió obligaría ahora a Macri a buscar una nueva salida en el distrito que ganó y que gobernará por los próximos cuatro años.
Ayer, sólo horas después de que Carrió confirmara los contactos con López Murphy para sumarlo a la Coalición Cívica que ella lidera, en el macrismo comenzaron a analizar toda clase de hipótesis sobre la mejor estrategia a seguir en la Ciudad.
Por la mañana, eran varios los que se entusiasmaban con la posibilidad de sumarse al acuerdo opositor. Los más optimistas se ilusionaban con colgar una lista de diputados de PRO a la candidatura presidencial de Carrió y a senador de López Murphy. “Podría haber dos listas de diputados distintas, una de la Coalición Cívica y otra nuestra, que apoyaran a Lilita y a Ricardo”, decían en el macrismo.
Después del mediodía, esa posibilidad pareció perder fuerza. Ante una pregunta concreta, Carrió descartó que pudiera extender el acuerdo de la oposición a Macri por una cuestión de “imposibilidad moral”.
El jefe del bloque de diputados de PRO, Federico Pinedo, salió al cruce de Carrió. “Nos parece ofensivo, injusto e injustificado lo que dijo la doctora Carrió”, afirmó. Y agregó: “No vamos a hacer ninguna alianza con alguien que dice que tiene problemas morales con nosotros”.
Pinedo señaló que “desde PRO tenemos otra generosidad a la hora de plantearnos una visión política y la construcción de consensos”. Y dejó trascender que el macrismo no respaldaría la candidatura a senador de López Murphy si el titular de Recrear cerrara el acuerdo con Carrió.
También se diluyó así la segunda de las hipótesis: una boleta con Carrió como candidata a presidenta, López Murphy a senador y una lista de diputados de la Coalición Cívica; y otra boleta sin candidato presidencial, con López Murphy como senador y diputados de PRO.
Otras hipótesis para el caso de que Carrió y López Murphy alcanzaran un acuerdo y el macrismo se quedara afuera serían: que PRO presentara sólo candidatos a diputados y diera un aval tácito a López Murphy; que presentara candidatos a senadores y diputados propios; o incluso, que decidiera colgar las boletas de sus legisladores detrás de otro candidato presidencial como Roberto Lavagna. Esta última posibilidad es la que impulsan algunos macristas de origen peronista que no quieren saber nada con López Murphy.
Desde Recrear, en cambio, le hicieron saber ayer a Macri que el acuerdo con Carrió todavía no está cerrado y que la intención de López Murphy es que, en caso de lograrse, el entendimiento sea con todo el PRO y no sólo con Recrear.
En la reunión que mantuvo ayer Macri con los principales dirigentes de su partido se decidió esperar hasta mañana para tomar una decisión. “Por ahora, nuestro candidato presidencial en la Capital es Ricardo. Y hasta que no anuncie que baja su candidatura vamos a seguir así”, dijo anoche un hombre de confianza de Macri.
Murphy dice que todavía no hay acuerdo
Clarín
23 de agosto 2007

Ricardo López Murphy ratificó ayer que efectivamente “está trabajando” (usó esas palabras) en un acuerdo electoral con Elisa Carrió pero advirtió que, “si no se actúa con cuidado, será compleja la negociación”. Fue una respuesta, podría decirse, a declaraciones de Lilita referidas a su “imposibilidad moral” de ampliar la alianza al todavía socio político del líder de Recrear: Mauricio Macri, el jefe de Gobierno electo de la Capital Federal.
Gesto hacia el macrismo, Murphy dijo además que el titular de Boca -que le retaceó su apoyo a un candidatura presidencial- está al tanto de sus conversaciones con Carrió porque “acá nadie se entera de las cosas por los diarios”.
“Si las conversaciones no son exitosas ratificaremos la candidatura presidencial y el esfuerzo que llevamos adelante”, dijo un cauto López Murphy con respecto a Carrió. Es que las conversaciones apuntan a que él baje su postulación y acepte candidatearse como senador nacional por el distrito porteño.
Murphy participó de un congreso sobre informática en el Hotel Sheraton. Aceptó que está haciendo “un último esfuerzo” por conseguir “una coalición lo más amplia posible”, aunque confesó: “Todavía no se llegó”.
“Me gustaría darle un susto inolvidable a los que creen que van a gobernar para siempre para que esta pesadilla se acabe”, dijo respecto al matrimonio presidencial. “Vamos a ser consecuentes con nuestra historia y vamos a respetar los espacios que ya tenemos”, agregó, cuando le pidieron precisiones sobre el acuerdo.