En que andan Menem y el peronismo disidente


Menem encontró un tema para hablar, y hablar
El ex presidente emitió un comunicado y paseó por las radios criticando el fallo de la Corte y defendiendo su indulto. De paso, pudo hablar de su candidatura, que sigue sin despegar.

15 de Julio de 2007
Mientras pone fichas en sus múltiples candidaturas, el ex presidente Carlos Menem salió a defender los indultos que firmó, un día después de que la Corte Suprema anulase el perdón a los dictadores. “El indulto es un atributo establecido en la Constitución para el Presidente. La pretensión era pacificar al país y la verdad es que vivimos tranquilos durante mi gobierno”, se regodeó el senador con fueros, quien transita por estos días un pase de una eterna candidatura a presidente (de la que sus aliados le ruegan que se baje) a una alicaída postulación a gobernador de La Rioja.
A prueba de balas y de críticas, Menem publicó un comunicado y recorrió las radios defendiendo los indultos y cuestionando la decisión de la Corte, en la que ya no cuenta con su querida mayoría automática. “Los indultos no fueron sólo para los militares. Lo hice pensando en el conjunto de nuestro pueblo”, se vanaglorió, una vez más. El riojano confesó sin tapujos que no se molestó en leer el fallo, pero de todas maneras insistió en que “los derechos humanos no pueden ser tuertos” y sostuvo –en línea con la defensa de los represores– que en la dictadura se vivió “una pequeña guerra”. Una versión aggiornada de la “guerra sucia” y la teoría de los “excesos en la represión” de Jorge Rafael Videla.
Menem también recordó que cuando firmó el primer indulto aseguró: “Estoy dispuesto a asumir todos los costos políticos”. El ex mandatario destacó que el perdón se bajó en “la convicción de que hacía falta cerrar una etapa de odios y mirar adelante, pensando en la concordia y la reconstrucción nacional”.
En su comunicado, Menem atacó al Gobierno por la decisión que tomó la Corte Suprema de Justicia. “El actual gobierno, desde que asumió, ha desplegado una política de revisión sesgada del pasado que no hace más que reavivar odios. Se trata de una visión parcial, unilateral, más parecida a una venganza que a una actitud ecuánime y ponderada”, picaneó. Además, acusó al presidente Néstor Kirchner de ejercer “presiones” sobre la Corte para que saliese el fallo, aunque no puntualizó cuáles fueron.
Por su parte, el kirchnerismo celebró el fallo en forma unánime. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que la resolución de la Corte “permite poner fin a la impunidad de los genocidas”. “Un país en serio es un país sin impunidad, un país que no libera con un indulto o con artilugios legales a los genocidas”, aseguró el ministro coordinador, en referencia al eslogan de Kirchner en 2003. La ministra de Defensa, Nilda Garré, aseguró que la anulación implica la “eliminación de la última barrera normativa que quedaba de la lucha contra la impunidad”.
En tanto, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, aseguró que se trata de un “fallo absolutamente correcto”. “El indulto nunca debió haber sido dictado por muchas razones, más allá de las intenciones política plausibles que pudo haber tenido Menem”, aseguró Arslanian, que integró la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, que juzgó y condenó a las juntas militares. Los condenados en ese juicio y también otros represores que estaban procesados fueron indultados por Menem.
El ministro de Seguridad destacó que se cuestiona que “un presidente pueda tener facultades para enervar lo que el Congreso no puede hacer, sobre todo en los casos de delitos de lesa humanidad”. También recordó que “sólo admite el beneficio para personas que fueron condenadas”, por lo que no puede haber indulto para procesados.“Implicaría una brutal interferencia con la acción judicial”, afirmó.
El ex juez aseguró que los indultos fueron anulados “por el mismo orden de motivos por los que fueron declaradas inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final”. Y recordó que “contravienen las convenciones internacionales en materia de imprescriptibilidad y de imposibilidad de amnistías”.
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Puja en el PJ rebelde por la candidatura
Se enfrentan Puerta, Menem y Sobisch

15 de Julio de 2007
Tras su nacimiento en San Luis, en el PJ “anti-K” se desató una feroz lucha entre sus jefes para dirimir el candidato a presidente para las elecciones del 28 de octubre, enfrentamiento que protagonizan los ex presidentes Ramón Puerta, Carlos Menem y al gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch.
Menem y Sobisch tienen aspiraciones y no descartan la posibilidad de formar una fórmula en común, según confiaron a LA NACION en ese sector. Pero Puerta tiene su propio proyecto nacional. Cuenta con el consenso de dirigentes peronistas y de partidos aliados del nuevo frente “anti-K”.
La sangre no llegaría al río. El objetivo común es enfrentar a la candidata oficial, Cristina Kirchner. Pero la pulseada promete ser ríspida en las próximas dos semanas.
El ex mandatario misionero se quejó puertas adentro de que Menem y Sobisch levantaron el jueves último el perfil de una reunión en el hotel Presidente en la que también participó Adolfo Rodríguez Saá. Se había pactado previamente un encuentro reservado. También objetó que Menem y Sobish dejaran trascender sus ambiciones presidenciales.
“En San Luis se convino en no hablar de candidaturas hasta dentro de 30 días, cuando se resolviera por un acuerdo conjunto”, dijo a LA NACION un allegado a Puerta.
Sobisch ratificó su intención de ser presidente. Consultado por LA NACION, el gobernador neuquino dijo: “Sí, por ahora soy candidato porque me siento nacido en el peronismo”. Y aclaró: “Eso se definirá en conversaciones dentro de la conducción”.
Menem se excluyó a medias; dijo que por ahora es “candidato a gobernador de La Rioja”. Pero hizo de anfitrión en una rueda para la prensa que no había sido pactada.
“Todo parecía armado para Menem, y no era lo acordado”, señaló a LA NACION una fuente puertista. Es cierto que Puerta tuvo un desperfecto en el avión que lo traía de Misiones, pero también es cierto que pudo haber llegado a tiempo al encuentro y que finalmente decidió no ir.
Sí se reunió después con Adolfo Rodríguez Saá y con sus aliados Julio César Aráoz y Miguel Angel Toma. Hubo discusiones, reproches, y se barajaron futuros escenarios. Todos se preparan para una dura puja.
En la danza de nombres, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, también coquetea con el sueño presidencial. Y la candidatura de Eduardo Duhalde es por ahora un deseo de algunos, pero imposible. Puerta buscó aliados en el frente “anti- K” que completan Luis Patti (Paufe) y Jorge Pereyra de Olazábal (Ucedé), con quien tuvo una reunión anteayer.
Luego de ella, Pereyra de Olazábal dijo a LA NACION: “Hay que impulsar a un candidato a presidente del justicialismo”. Esa definición dejaría afuera a Sobisch, que es del Partido Provincias Unidas. “Los sectores urbanos y el voto independiente quieren caras nuevas”, señaló el dirigente ucedeísta, en referencia implícita a Puerta, a quien impulsa.
Por Mariano Obarrio
De la Redacción de LA NACION