El Presidente, de campaña

18 de Julio de 2007
Presidente, ¿puede pensarse en algún cambio con la salida de Miceli? Clarín logró quedar ayer unos segundos frente a Néstor Kirchner. Ante la pregunta, el Presidente miró, abrió los brazos y pensó. Finalmente, esbozó una sonrisa y partió en silencio. Fue una señal clara de que no pensaba ofrecer en Las Parejas (sudoeste de Santa Fe) referencia alguna sobre la renuncia de Felisa Miceli. Sí, en cambio, se dedicó a hacer campaña por su esposa y Rafael Bielsa.
Kirchner habló de su compromiso “con la Argentina productiva, industrial y agroindustrial” y llamó a defender la “reconversión económica”. Para llevar adelante esa tarea, destacó otra vez las virtudes de Cristina: “Sabe cómo luchamos, cómo pensamos y elaboramos la construcción de este modelo”. También respaldó a Rafael Bielsa, el candidato K que competirá en Santa Fe.
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Cristina, relevo a la Kirchner
La primera dama oficializa este día su candidatura a la presidencia en medio de escasez de combustibles, cortes selectivos de electricidad y gas, pero sin adversarios políticos.

18 de Julio de 2007
En un clima de tormentas políticas Cristina Fernández de Kirchner, uno de los cuadros políticos más importantes del último siglo, lanzará su candidatura a la presidencia de la nación. Por una cuestión de cábala, eligió para la ceremonia el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata, una ciudad de centenares de avenidas que es capital de la provincia de Buenos Aires, donde ella nació hace 53 años.
La Casa Rosada trabajó en el blindaje de ese charmant (encantador) coliseo, donde en una réplica de la puesta en escena de su postulación a senadora en 2005, la primera dama será la estrella exclusiva de un acto diseñado para la televisión. Será un lanzamiento guionado, pulcro, de saco y corbata, sólo para invitados con acreditación en mano. Afuera, la pingüina (como le dice su esposo) estará en las pantallas gigantes de la empresa Venue Entretenimientos, contratada por la logística integral del evento como tantas otras veces. En el gobierno esperan una fuerte movilización motorizada por intendentes y organizaciones sociales.
Según trascendió, en el escenario de 27 metros de ancho, podrían acompañarla los gobernadores, pero bien atrás. Y en los dos mil asientos de pana roja se ubicarán los ministros, los intendentes y los legisladores con maridos y esposas, en tanto otros invitados especiales y la prensa acreditada llenarán los palcos laterales.
Néstor Kirchner ocupará una butaca preferencial para que ella pueda mirarlo de frente y dirigirse a él como “señor presidente”.
Para muchos, la elección del Teatro Argentino donde lanzó su nombre para senadora responde a una cuestión de cábala. No parece desatinado cuando connotados personajes de su gobierno están bajando en caída libre, como la flamante renuncia de Felisa Miceli, la ministra de Economía a la que se le encontró una bolsa de papel con miles de dólares en el baño de su despacho y no ha podido explicar de dónde lo había sacado. O la secretaria de Medio Ambiente de la ciudad de Buenos Aires, Romina Picolotti, golpeada por las denuncias sobre desmanejos y excesos en la administración de recursos públicos y de poner a sus seres queridos en importantes lugares de gestión. Por no hablar del escándalo del Instituto Nacional de Estadística y Censos, intervenido por el gobierno para poder adulterar los ítems y disminuir a placer un aumento del costo de vida que es más que palpable en las góndolas de los supermercados.
La primera dama o, como prefiere decirse, la primera ciudadana, lanzará su candidatura en medio de escasez de combustibles, cortes selectivos de electricidad y gas y huelgas de empleados de empresas telefónicas, con el paisaje de fondo de un invierno crudísimo que registra temperaturas de cero grados y ha hecho nevar sobre Buenos Aires por primera vez en 89 años. No parece improbable que el lanzamiento de Cristina cuando hay justamente tantos frentes abiertos, forma parte de una estrategia de huída hacia delante a la que es afecta la pareja presidencial.
Por lo pronto, la leyenda que enmarca la cara de Cristina en los afiches (dice así, “Cristina” a secas) es “El cambio recién comienza”. Una idea que reflotó el mismo presidente el 9 de Julio pasado, día de la Independencia Nacional, cuando afirmó que “Cristina es el cambio dentro del cambio”.
Muchos a esta hora se preguntan: Por qué votarán a Cristina de Kirchner quienes lo hagan? Porque personifica la continuidad de su marido o porque representa un cambio sobre él? O por las dos cosas juntas?
Todo está perfectamente estudiado en materia de comunicación y marketing de candidatos. El sábado pasado, Cristina se anticipó al acto de oficialización de su candidatura presidencial y acompañó a su esposo al acto por el cual se inauguró un tranvía en Puerto Madero, un viejo barrio de silos sobre el puerto, convertido ahora en la zona de la ciudad que ostenta el metro cuadrado más caro de Argentina.
Se trata del primer tranvía desde que en 1962 un decreto presidencial arrojó al desván de los recuerdos ese servicio en la comuna porteña. La futura candidata no abrió la boca. Se limitó a saludar con la mano a la concurrencia ya desde el palco, ya desde el interior del tranvía amarillísimo o desde el estribo. Y a mirar arrobada a su marido, en un gesto que no le sale tan mal a pesar de que es tan nuevo.
Cristina no es alguien fácil para el marketing político. Para comenzar, y a pesar del bótox que generosamente viene agregando a su cara para darle un aspecto más suave, joven y voluptuoso, Cristina tiene rasgos duros y un tono de voz de sargento de caballería que molesta a las mujeres y produce rechazo en los varones. Es por eso que repentinamente en los últimos meses Cristina ha dejado de hablar. Cerró la boca por consejo de sus asesores, los mismos que le aconsejaron mirar arrobadamente a su marido.
Ella es mucho más sólida políticamente que su marido, pero tiene mucha menos cintura política. Tiene la misma fuerza que Eva Perón pero, con su gusto excesivo por la ropa de marca y una soberbia a prueba de todo, está muy lejos de poder ser considerada la abanderada de los humildes. Y por si fuera poco, diversos medios denunciaron que padece lo que hoy en psiquiatría se llama Trastorno Bipolar, algo así como un subibaja entre la euforia y la depresión que daría cuenta de sus gestos histriónicos, sus arrebatos y sus gastos desmedidos y, también según los psiquiatras, puede controlar con terapia y sustancias químicas: litio, divalproato y lamotrigina.
Sin embargo, tendrán que pasar cosas muy terribles para que la primera dama no se convierta en presidenta de Argentina y el presidente se convierta en el primer caballero. Sin elecciones partidarias ni internas abiertas, el dedo del jefe de Estado determinó que el próximo octubre su esposa sea la candidata del peronismo y de otras agrupaciones políticas. Será el primer caso en Occidente en que un marido le entregue sin mayor drama el máximo poder a su señora esposa.
Claudia Selser •Buenos Aires
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Los congresales justicialistas ratificaron su respaldo a Cristina

18 de Julio de 2007
El Secretario General de los Trabajadores de Edificios, Victor Santa Maria, reunió a todos los congresales del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, encabezados por la diputada nacional Graciela Rosso
Más de cincuenta congresales llegaron a la “Feliz” en horas de la mañana coordinados por el precandidato a diputado provincial, el Bragadense Dario Duretti.
Santa Maria encargó a sus congresales que continúen la militancia activa en todo el territorio bonaerense para llevar la propuesta de Cristina para la Presidencia de la Nación.
“Es la mejor opción para consolidar el proyecto nacional que conduce Néstor Kichner”, expresó el lider sindical, que también llamo a defender lo conseguido por el actual Gobierno, y los alertó a “no ser instrumento de las ambiciones de ninguna estructura del pasado”.
Más tarde, compartieron un almuerzo ofrecido por el referente seccional Fernando Gutiérrez, al cual se sumaron, el Intendente Municipal de Miramar, Tomas Jogan; el secretario administrativo del senado bonaerense, Julio Acosta; Raúl Lamachia de USIP y otros dirigentes nacionales.