El lanzamiento de Roberto Lavagna en el norte argentino

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LA PELEA ELECTORAL : LOS PLANES ELECTORALES DEL EX MINISTRO
Lavagna: lanzamiento en el Pucará de Tilcara y junto a la Pachamama
Hizo un acto con ritos locales en los cerros de Jujuy, tierra de su candidato a vice, el radical Morales.
Clarin
Marcelo Helfgot TILCARA, JUJUY, ENVIADO ESPECIAL
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Entre coloridos cerros tallados a la perfección por la madre naturaleza y con ritmos andinos de fondo, Roberto Lavagna lanzó ayer desde Tilcara la fórmula presidencial que compartirá con el radical jujeño Gerardo Morales.
Cientos de descendientes de pueblos originarios con la piel curtida por el sol y la pobreza, mezclados con otros tantos herederos de inmigrantes blancos y hasta turistas belgas (parientes de Claudine, la esposa de Lavagna) conformaron la melange de un acto pintoresco por los cuatro costados. ¿Quien podría imaginar la sobria figura de Lavagna trastocada por un oportuno sombrero blanco con dibujos indígenas que lo protegía del sol? ¿Alguien pudo vaticinar que buscaría votos derramando gotas de chicha y hojas de coca en honor de la diosa de la tierra, la venerada Pachamama?
Tal como se lo proponían, Lavagna y Morales se instalaron en el espacio opositor con una originalidad de doble vía. Formalizaron el primer binomio completo para los comicios de octubre y a la vez se convirtieron en precursores de un inicio de campaña enmarcado en el ritual de las ceremonias indígenas.
En plena Quebrada de Humahuaca, el binomio de UNA (la coalición entre peronistas disidentes y la UCR oficial) buscó marcar un contraste con el glamour que rodeó días atrás el lanzamiento de la candidata oficialista, Cristina Kirchner, desde el teatro Argentino de La Plata.
De hecho, los candidatos combinaron el homenaje a la Pachamama con fuertes mensajes de diferenciación con el modelo kirchnerista. Sin medias tintas y con deliberadas omisiones a sus competidores del flanco opositor, hicieron esfuerzos para mostrarse como la única alternativa al Gobierno. Con la esperanza -por ahora complicadas de acuerdo a las encuestas- de pasar al ballottage y encolumnar al antikirchnerismo en la segunda vuelta.
A Morales le tocó explicar el sentido simbólico de la convocatoria. “Nosotros estamos a favor de la integración, la diversidad, la tolerancia y los consensos. Todo lo contrario de un Gobierno hegemónico y autoritario”.
Lavagna se explayó sobre el contenido de su programa de gobierno. No podía hacerlo de otra manera: le pegó al Gobierno en sus debilidades económicas. “Cuando se desvió el camino llegó la inflación, que es una máquina de fabricar pobres y destruir clase media”, afirmó. Y remató con su latiguillo: “Nosotros vamos a lanzar una cruzada definitiva contra la pobreza”.
Las etnias indígenas (coyas y guaraníes) se identificaron con sus banderas. Por supuesto, las fracciones políticas también. Allí, los radicales ganaron por goleada y no era para menos: Morales tenía hinchada propia. Si alcanzó la jefatura del Comité Nacional es por el carisma que le reconocen los jujeños (donde llegó a ganarle al peronismo en la elección de senadores del 2001) y Tilcara es el bastión del único intendente que le responde, Félix Pérez, apodado “El Diaguita”.
Una representación frondicista del MID llegó desde Salta. Entre las figuras del ala peronista del lavagnismo asomaron los bonaerenses Eduardo Camaño, Marina Cassese y Jorge Sarghini (candidato a gobernador), más los porteños Alberto Coto y Alejandro Rodríguez. La UCR trajo a Ernesto Sanz (candidato a vice en Mendoza), Adolfo Stubrin y Alejandro Nieva, reemplazante de Morales en la postulación a gobernador de Jujuy.
Todos trastabillaron inevitablemente entre las piedras que marcaban el camino hacia el escenario, levantado a los pies del famoso Pucará de Tilcara, vestigio de un antiguo centro ceremonial de la etnia omaguaca.
Si le faltaba algún condimento al perfil nacionalista de la campaña, se completará con el viaje que Lavagna y Morales emprenderán hoy a Ushuaia en un jet privado. Hasta ese otro confín del país llevarán la bandera argentina tejida que ayer recibieron de mano de un grupo de artesanas locales.

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LAVAGNA SE LANZO EN JUJUY CON CEREMONIA TRADICIONAL
Una campaña con la Pachamama
El ex ministro de Economía se transformó en candidato presidencial con una ofrenda de maíz, tabaco, hojas de coca y sahumerios en la fortaleza precolombina de Tilcara, acompañado por Gerardo Morales. Criticó duramente al Gobierno y prometió una “cruzada contra la pobreza”.
Página 12
Por Eduardo Tagliaferro
“Madre tierra, que el maíz que estoy virtiendo sea el anuncio de que ningún argentino pase hambre”, fue el ruego de Roberto Lavagna antes de inclinarse con sus dos manos para depositar su ofrenda a la Pachamama. Guiados por una de las hermanas Cari, una conocida chayera de la zona, Lavagna y el jujeño Gerardo Morales cumplieron con el ancestral rito de ofrendarle a la Madre Tierra alcohol, cigarrillos, sahumerios y hojas de coca para pedirle su protección y hacerle promesas. Al pie del Pucará de Tilcara, una fortaleza desde la que las tribus preincaicas dominaban la región, Lavagna presentó en sociedad la fórmula de la Concertación para Una Nación Avanzada. Criticó con dureza a Néstor Kirchner por desviar el eje económico y por minimizar el peso de la inflación, que definió como “una máquina de generar pobres”. También convocó a una definitiva cruzada contra la pobreza.
El silencio de los Cerros Colorados, el implacable sol que suele dominar la Quebrada de Humahuaca, y los pobladores de Tilcara, descendientes de una civilización con más de 10 mil años de historia en la región, fueron los testigos del lanzamiento de la fórmula Lavagna-Morales. Los políticos que ocupaban las segundas líneas del acto y también los dos principales actores de la movida realizaban un constante contrapunto con la presentación de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner en el Teatro Argentino de La Plata. Lejos de ese escenario tan glamoroso, en el lavagnismo destacaban la presencia de miles de vecinos de Tilcara y otras localidades jujeñas. Uno de los presentes resumió las diferencias diciendo: “Esto es humano”.
Debajo del palco por el que pasaron varios artistas locales, Angel Martínez, un legendario poblador, se guarecía del sol en un carruaje que no ocultaba su tiempo de uso. Serrano, su caballo mestizo, no sólo daba cuenta de esos años pasados, sino también de los 11 mil kilómetros que recorrió con su dueño en un viaje de ida y de vuelta a Ushuaia. “Soy radical desde los 7 años”, cuenta Martínez. A esa edad, su padre, de filiación conservadora, lo había invitado a definirse entre los conservadores, los demócratas y los radicales. Eligió a los boina blanca, aunque nunca llevó una de ellas sobre su cabeza.
“Pachamama, madre tierra, te voy a pedir que estos candidatos cumplan con sus promesas. Una promesa a la tierra es sagrada”, dijo la chayera que presidió la ceremonia en la que la tierra fumó cigarrillos armados y bebió dos cartones de vino Toro. “Les va a ir bien, las hojas de coca están dando verdor”, dijo antes de que los candidatos comenzaran con sus discursos.
“Este es un acto sencillo. Sube el que quiere al escenario, el que quiere lo sigue debajo del palco, no hay 200 custodios que le dicen a la gente lo que tiene que hacer”, arrancó Morales. La mención tenía remitente con nombre y apellido: el kirchnerismo. Morales destacó que se había elegido Tilcara como lugar para presentar la fórmula electoral no sólo “porque es un Patrimonio de la Humanidad sino porque es un ejemplo de la integración cultural en la diversidad”. Precisamente ése fue uno de los puntos que utilizó para diferenciarse de la propuesta electoral del kirchnerismo. Luego de mencionar que no sólo se enfrentaban dos concertaciones, un peronista, como Lavagna, contra otra peronista, como Fernández de Kirchner, un radical K como el mendocino Julio Cobos, contra precisamente el presidente de la UCR, Morales subrayó que “hay dos proyectos totalmente diferentes”. Destacó el respeto a la diversidad, la apuesta a la inclusión social y el apego a la institucionalidad como uno de los puntos fuertes de la Coalición UNA. “El Frente para la Victoria presenta su Coalición como la reunión de los exitosos. Acá tienen lugar los exitosos y también los que fracasan todos los días cuando no consiguen trabajo”, destacó. Sin buscarlo, parafraseó a la republicana española Dolores Ibárruri, La Pasionaria, cuando destacó: “Prefiero mil veces luchar de pie y no vivir arrodillado”. Aplaudido por los radicales, Ernesto Sanz, Alejandro Nievas y Miguel Giubergia, por los peronistas Eduardo Camaño, Jorge Sarghini, Marina Cassese, por el porteño Alejandro Rodríguez, el senador jujeño terminó diciendo: “A luchar, a no bajar los brazos”.
“Acá hay pueblo. Estamos acá porque en el noroeste argentino nació la patria”, arrancó Lavagna. El ex ministro de Economía repasó la crisis del 2001 y su rol en esos días. “Pusimos en marcha la economía”, subrayó. Luego de criticar al Gobierno por perder la oportunidad de lograr un crecimiento sostenible, sin inflación y con mejor distribución de la riqueza, Lavagna emprendió contra la Concertación Plural que impulsa el kirchnerismo. “La de ellos es una Concertación de los obedientes, de los que van a pedir plata. La nuestra es una Concertación de los que no bajan la cabeza, es una Concertación de ideas”, dijo.
Con el ahogo que suele dominar la voz de quienes están a 2400 metros de altura, Lavagna aseguró que el trabajo, la educación y la seguridad son los tres puntos centrales de su propuesta política. Más allá de esos tres puntos, terminó convocando a una cruzada contra la pobreza. Al igual que Morales convocó a la lucha. “Vale la pena luchar. El futuro está ahí”, finalizó. La cita también parangonaba a otro luchador. Alguien que tal vez esté lejos del pensamiento de Lavagna, aquel médico argentino que, venciendo su asma, es hoy un icono de los cubanos y que había dicho: “El presente es de lucha, el futuro es nuestro”. Tan sólo coincidencias. Lavagna y Morales recibieron una bandera tejida por miembros de la comunidad guaraní del ramal. Una bandera que el lunes entregarán a pueblos originarios que viven en Ushuaia, muy cerca del Faro del Fin del Mundo, aquel que popularizó Julio Verne.

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Comienzo de campaña en Tilcara
Con críticas al Gobierno, Lavagna lanzó su candidatura
“Tira a la basura inmensas posibilidades de crecer”, dijo
La Nación
Por Jaime Rosemberg
Enviado especial
TILCARA, Jujuy.– En silencio, tomó con las dos manos el vaso de plástico lleno de chicha, el alcohol de maíz que le ofrecía una indígena de cara arrugada y trenzas larguísimas, se inclinó con solemnidad y lentitud hacia el mojón de piedras con verdosas hojas de coca y cigarrillos encendidos, y repitió emocionado: “Pachamama, que este maíz sea el anuncio de que ningún argentino pase más hambre”.
Bajo un sol abrasador, y en un acto tan colorido como pleno de simbolismos, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna se lanzó formalmente ayer aquí como candidato presidencial, en la fórmula que compartirá con el radical jujeño Gerardo Morales. Junto al senador y presidente de la UCR, intentará darle batalla en octubre próximo a la dupla oficialista que encabezará la senadora y primera dama Cristina Fernández de Kirchner.
Con un estilo inusual en él por lo desacartonado, Lavagna llamó a construir un país “con un crecimiento que nos llegue a todos” y dijo que el Gobierno “tira a la basura las inmensas posibilidades de crecer que tiene la Argentina”. También prometió iniciar “una cruzada contra la pobreza” y “devolverle a la República sus equilibrios perdidos”, de lo que responsabilizó a “esos cuya única preocupación es ver cómo siguen en el poder”.
Con el imponente cerro Pucará de fondo, y banderas argentinas e indígenas flameando orgullosas a sus espaldas, Lavagna apuntó con fuerza contra el modelo económico actual, que diferenció de su gestión al frente del ministerio, que terminó luego del triunfo electoral del presidente Néstor Kirchner, en octubre de 2005.
“El Gobierno se ha metido en aventuras empresariales raras, muy raras. Se ha desviado del curso de la economía y apareció la inflación, que, como sabemos, es una máquina de generar pobres y destruir la clase media argentina”, definió, y estableció que los ejes de su plan de gobierno serán el trabajo, la educación y la seguridad.
Un rato antes, y con tono aún más crítico, Morales acusó al Presidente y a su esposa de “autoritarios y hegemónicos”, y les endilgó los últimos casos de corrupción que sacudieron al Gabinete. “Este proyecto no puede terminar de otra manera que con bolsas de plata en el baño de una ministra”, fustigó el senador jujeño. También criticó a los radicales K, que, dijo, “viven arrodillados a la caja del oficialismo”.
Unos 5000 simpatizantes, militantes y miembros de comunidades indígenas de toda la provincia se acercaron hasta la cancha de Huasamayo, el predio de tierra desde el que podía verse la tarima que fue sede del lanzamiento.
Las banderas radicales coparon la escena, tanto que los peronistas bonaerenses presentes -los diputados Eduardo Camaño, Jorge Sarghini, Alberto Coto y Marina Cassese, entre otros- debieron soportar estoicos la marcha radical que entonaban a cada rato jóvenes correligionarios jujeños y de otras provincias del Norte.
Otra curiosidad: había banderas del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que alegraron a su titular, Carlos Zaffore, ubicado al costado del escenario junto a los radicales Ernesto Sanz, Adolfo Stubrin, Miguel Angel Giubergia, José Luis Bellia y Alejandro Nieva, entre otros invitados.
Todo comenzó formalmente pasadas las 11, con la actuación de distintos grupos folklóricos jujeños. “Estamos esperando desesperadamente a Gerardito y a Lavagna”, gritó una coplera muy locuaz, que sostenía una llama embalsamada en pleno escenario.
Cerca de las 13, y luego de rítmicas actuaciones del grupo Chacras y de Fortunato Ramos, Lavagna y Morales llegaron muy sonrientes.
El acto
El ex ministro de Economía, con camisa celeste y pantalón sport, besó a cuanta persona se le puso en el camino y hasta recibió una lechuza de madera para la buena suerte que le dio Hilda Figueroa, una mujer que también le regaló un cigarro para la buena fortuna, que el ex funcionario, con estilo canchero, colocó por unos instantes en su oreja derecha.
Como todo buen candidato, Lavagna le prometió al intendente local, Félix Pérez, “Diaguita”, culminar la obra para suministrar agua potable a Tilcara. “Es lo primero que vamos a hacer”, le prometió.
Llegó el momento del Himno Nacional, ejecutado con instrumentos autóctonos, y comenzó la chayada, una ceremonia de agradecimiento y pedido a la Pachamama (tierra), a cargo de dos indígenas de edad indescifrable, las hermanas Candelaria y Ernestina Cari.
Lavagna depositó en el mojón hojas de coca, maíz, cigarrillos, y junto con Morales pidió más educación, salud y desarrollo para los jóvenes.
“Les pido que no se olviden de nosotros porque nos vienen mintiendo mucho. Que Dios los ayude”, murmuró, muy tímido, un representante de los indios guaraníes.
Antes de los discursos, Pérez había dado a los postulantes una bandera argentina, que llevarán mañana al faro del fin del mundo, en Tierra del Fuego, como símbolo de la “unidad de la Nación”, uno de los lemas de la flamante fórmula con la que Lavagna intentará derrotar a la senadora Kirchner y cobrarse algunas cuentas pendientes.