Quiénes ganan y quiénes pierden de los candidatos presidenciales

Habrá efectos para los Kirchner, Carrió, Sobisch y Blumberg. Néstor Kirchner asumiría la campaña del balotaje de Filmus. La líder del ARI aceptó la derrota, pero ratificó su candidatura presidencial. Lavagna anticipó que votará por Macri en la segunda vuelta electoral y Carrió anunció que va a votar en blanco y elogió a Michetti

Quiénes ganan y quiénes pierden de los candidatos presidenciales
Diario La Nación
Por Mariano Obarrio

4 de Junio de 2007

Hubo vencedores y perdedores entre los candidatos presidenciales para las elecciones del 28 de octubre próximo que tenían algo en juego en los comicios porteños de ayer. Cristina Kirchner se subió al palco con Daniel Filmus y procuró, al igual que todo el Gobierno, exhibir ese lejano segundo lugar como el gran triunfo.
Lo es, pero sólo en parte. Néstor Kirchner, la senadora y Alberto Fernández vencieron, sí, a sus enemigos: Jorge Telerman y la candidata presidencial de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que recibió su golpe más duro, sin dudas. Pero, las apariencias engañan. Casi el 70 por ciento de los porteños votó contra la Casa Rosada.
El candidato oficial, Daniel Filmus, obtuvo menos de 24 por ciento. Y gracias al aporte de Aníbal Ibarra: 12,6 por ciento.
El Frente para la Victoria sacó el 11,2 por ciento para jefe de gobierno. Ese es el partido que dirige Alberto Fernández. No es poco; tampoco mucho. Es cierto que el techo de Kirchner, en Capital, es mayor: ronda el 40%. Pero el gran voto “no kirchnerista” debería encender luces amarillas por el potencial contagio a futuro.
Seguramente, no comprometerá el triunfo de Kirchner o de Cristina Kirchner en octubre, pero son un cambio de tendencia para después: la Capital anticipa los humores que al tiempo se verifican a nivel país.
Serán claves las primeras encuestas rumbo al ballottage. Y luego, la Casa Rosada leerá el resultado de la segunda vuelta. De éste dependerá si finalmente el candidato presidencial oficial es “pingüino o pingüina”. Si Macri arrasa, podría reflotarse la reelección de Kirchner. Si Filmus grantiza un piso del 40%, se confimaría el “plan-Cristina”.
Ayer revivió un muerto político de hace dos meses: Jorge Sobisch. Ganó la centroderecha en la Capital -Macri- y también en Neuquén. No es un dato menor. El gobernador neuquino, tras la muerte de Carlos Fuentealba, parecía enterrado. Un Macri ganador lo podría colocar en la línea de largada que compartirá, ahora con renovados bríos, con Ricardo López Murphy, de Recrear, y con Roberto Lavagna, quienes por ahora miden muy bajo.
No es seguro que Macri haga una fuerte opción por uno de éstos tras el ballottage. Dependerá de la contundencia del resultado.
En la escena aparece un potencial candidato macrista inesperado: Juan Carlos Blumberg. Sus encuestas lo ponen en carrera, dicen en el macrismo. Y contaría con más carisma que los otros, en un contexto, claro, en el que el péndulo de la política viaja de regreso, de izquierda a derecha.
Carrio sufrió ayer el más fuerte revés de su carrera política. Pero no se bajará de la pelea nacional. Dentro de su frustración y angustia el claro voto opositor de Capital fue una buena noticia para ella. Su coalición le aportó un 9 por ciento a Telerman. Y muchos “lilistas” votaron a Macri. Carrió proponía un discurso opositor que sólo fue tomado por Telerman al final.

La plataforma ideal para Kirchner en octubre
Diario La Nación
Por Carlos Pagni
4 de Junio de 2007

Más no les podía pedir Néstor Kirchner a los capitalinos, que es como él denomina a los porteños.
El resultado de las elecciones de ayer es la mejor plataforma a la que podía aspirar para su batalla de octubre. Sin la perspectiva de esos comicios presidenciales, la estrategia metropolitana resulta incomprensible.
Para el Presidente era crucial, más que la caída de Jorge Telerman, la derrota de lo que él representaba. La lectura oficialista celebraba anoche que, arrastrados por el jefe de la comuna, rodaran también dos adversarios mayores: Elisa Carrió y el cardenal Jorge Bergoglio. La ex diputada se ha consagrado a predicar que el progresismo de los Kirchner es una malversación. Que ese mensaje no se potenciara era crucial para las expectativas electorales del Gobierno en octubre. Desde anoche Cristina puede aliviarse: es difícil que deba polarizar con Carrió en las presidenciales. Esa escena la angustiaba, igual que a su esposo, el Presidente.
La disputa con Bergoglio es distinta y, en alguna medida, se alimenta de malentendidos. Kirchner está convencido de que el cardenal es un conspirador de temer. El prelado dio lugar a algunos equívocos. Tomó un riesgo demasiado grande el 2 de abril, cuando, 48 horas antes de que se anunciara la coalición de Carrió con Telerman, reunió a los dos socios y a Enrique Olivera en la Catedral. ¿Cómo disuadir a Kirchner de que Bergoglio ofició como garante de una coalición viciada por muchos recelos? El arzobispo ha intentado aclarar muchas veces, casi todas a través de voceros, su papel en la vida pública. Pero anoche en Olivos festejaban su imprecisa derrota como si se tratara de una pasable revancha por aquella pesadilla de Misiones.
Antes de que Telerman nacionalizara sus alianzas, ganarle era en la Casa Rosada un objetivo incondicional sólo para Alberto Fernández. El jefe de Gabinete paladeaba anoche otros placeres, más secretos. La constelación de dirigentes que él capitanea cobró en las urnas de ayer venganza por la caída de Aníbal Ibarra, en la que, creen, su vicejefe estuvo demasiado involucrado. La ferocidad de Fernández es imposible de entender si se olvida ese proceso.
¿Quedó saldado el conflicto o hace falta ahora voltear a Telerman?
Kirchner espera agradecer de nuevo el comportamiento electoral de los porteños. Si el fracaso del intendente le deparó una victoria imaginaria sobre Carrió y Bergoglio, del próximo enfrentamiento con Mauricio Macri espera sacar otras ventajas. Para el Presidente, Macri es un nombre familiar y dulce. No sólo por la amistad de don Franco con Julio De Vido. A su hermana oculta, María Cristina, que vive en Santa Cruz con absoluto desinterés por la política, la llaman Macri desde pequeña. Pero sólo para un lacaniano empedernido este dato podría tener alguna relevancia política. El temperamento de Kirchner con el líder de Pro estará condicionado por un dato relevante: Macri se convirtió desde anoche en un líder indiscutido de la Capital y de la oposición al Gobierno. Podría comparárselo con aquel Fernando de la Rúa de comienzos de 1991, cuando con 41% de los votos emergía como una alternativa al menemismo. Está unido a De la Rúa también por aquello que Borges alegaba del Partido Conservador bonaerense: “Me afilié porque es el único incapaz de suscitar fanatismos”.
Aun así, el presidente de Boca tiene su protagonismo asegurado cuando se abra el ciclo poskirchnerista. Enfrentar a Macri no será lo mismo, entonces, que enfrentar a Telerman. Aunque el kirchnerismo a la hora de investigar deja pálida a Madame Curie: dicen que los sabuesos del jefe de Gabinete revisaron desde la contabilidad de Boca hasta expedientes del divorcio, ya concluido, con Isabel Menditeguy.
La conducción de Pro aconsejó en estos días suspender la segunda vuelta si la diferencia entre los contendientes se presentaba muy amplia en la primera. Con los números provisionales de ayer, ese margen supera el 20%. Jaime Durán Barba, el asesor de Macri, aportó argumentos: no se conocen elecciones en las que la segunda vuelta permita corregir una diferencia de más de 8 puntos a favor de un candidato. Es posible, aunque las presidenciales uruguayas de 1991 y las peruanas de 2006 demuestren lo contrario.
Sin embargo, no hay que suponer que Kirchner anoche alentaba a los suyos a enfrentar a Macri por confianza en estos antecedentes o por la convicción de que las leyes no están para que las interpreten quienes las deben cumplir. Revertir a favor de Daniel Filmus el resultado de ayer resultará, es muy posible, una quimera. Aun cuando se sostenga que la segunda vuelta es otra elección, con su propia dinámica. El entusiasmo del santacruceño por ir al ballottage obedece a otra razón: cree que enfrentar al macrismo es decisivo para la campaña presidencial.
Sólo peleando con Macri, Kirchner o su esposa podrían hacer creer que son gente de izquierda. Después de Misiones, de la reglamentación del Consejo de la Magistratura y los decretos de necesidad y urgencia, del escándalo de Skanska y del autoritarismo puesto de manifiesto en Santa Cruz, Kirchner pide a gritos una disputa que restaure la castidad progresista de 2003.
El atractivo de la empresa está en el camino, no en la llegada. Los Kirchner enfrentarían de nuevo a los 90, en la figura de un empresario eficientista que desprecia la actividad parlamentaria. Macri debería ocupar el lugar que le asignaron a Eduardo Duhalde en los comicios de 2005, cuando Cristina se lanzó contra “El Padrino”.
El truco será esta vez más tosco. ¿Cómo hará para apasionar en contra del vencedor de anoche un candidato, él o ella, que atará su nombre a las boletas de Scioli (Buenos Aires), Juan Carlos Romero (Salta) o Juan Schiaretti (Córdoba)? En Olivos esperan que la pelea del próximo 24 compense esas asociaciones. Y que contamine a Roberto Lavagna y a Carrió con la derecha. Derrotado Telerman, entonces, los porteños deben realizar un segundo milagro: proporcionar a los Kirchner, por la sola polarización, el lifting que los devuelva al progresismo que alguna vez prometieron.

Lilita Carrió asumió la derrota
Diario Clarín
Por Armando Vidal

4 de Junio de 2007

Lilita Carrió, la referente del ARI y de una coalición cívica de la cual devino su apoyo a la fórmula Telerman—Olivera, no se siente personalmente derrotada. Pero anoche dio la cara ante las cámaras de TV y dijo: “Asumo la derrota y no abandono a mis candidatos”.
Rodeada de micrófonos, ratificó su candidatura presidencial sin dejar de pegarle al presidente Néstor Kirchner: “el 75 por ciento de los votos muestra un amplio triunfo de la oposición” al gobierno nacional, dijo sumando los votos de Mauricio Macri y Jorge Telerman.
Cuando le preguntaron si había sido “limpiada” de la escena política, contestó con ironía “hace 14 años que me quieren limpiar pero sigo luchando”.
Elisa Carrió la convencional constituyente radical que en 1994 debutó en política oponiéndose a la posición de su respetado Raúl Alfonsín; que como diputada primero rebelde y después al frente de su propio partido creció hasta disputar la presidencia hace cuatro años y que este año se fue del Congreso, sigue fiel en su “cruzada” para llegar a gobernar el país.
“Ahora que Mauricio (suele llamarse siempre por el nombre) eligió la ciudad de Buenos Aires, yo estoy tranquila porque puedo seguir la pelea por el gobierno de la Nación”. Habla de las elecciones del 28 de octubre.
— ¿Y para las del 24 de junio que debe definir la opción entre Macri y Filmus qué opina?
— Por objeción de conciencia yo no voto a Macri ni a Filmus—, declaró cuando todavía las cifras no eran oficiales.
Y anunció así la “libertad de acción” para lo seguidores del ARI que votaron la dupla Telerman—Olivera.
Carrió parecía estar hablando más para los libros del futuro que para los diarios de hoy. “Yo construyo desde otro lugar” tal como lo hicieron, según sus propios ejemplos, Leandro N. Alem y Evita. Explica que sus métodos de lucha no son convencionales. Y mientras ríe con naturalidad se compara con Atlas, el equipo de la última categoría del fútbol argentino, que acumula sueños y derrotas por TV.
Para ella esa su misión es pelear sin medir consecuencias ni resultados por una causa resumida en tres palabras: “libertad, república y justicia social”. En esa visión hay solo dos excluidos: “los demagogos y los corruptos”, contó ayer.
No le importa que la vean como perdedora en esta brega porque esa mirada, desde su perspectiva, reduce la cuestión a una contingencia electoral pasajera. Siente que se comprometió, que lo hizo por un peronista diferenciado de Kirchner. “No soy una líder política que se esconde, yo estoy acá”, dijo anoche cuando se iba del Palacio San Miguel. Y se fue con una sonrisa.

“La imagen de Elisa Carrió quedó muy desdibujada”
Diario Infobae
4 de Junio de 2007

La titular de la consultora Analogías, Analía del Franco, aseguró a Infobae.com que la derrota de su alianza con Telerman “le puede hacer perder” su liderazgo opositor nacional, porque “se alió con sectores a los que siempre criticó”
La especialista destacó que la ex diputada nacional del ARI “quedó muy desdibujada” y no desestimó que su posición de referente nacional contraria a la gestión kirchnerista pueda verse comprometida por el traspié que tuvo su Coalición Cívica aliada al jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman.
Al respecto, aclaró que su debilidad se enmarca en que “se alió con sectores a los que siempre criticó”, en referencia a su acuerdo electoral con el mandatario comunal, al que había cuestionado por su cercanía con líneas políticas internas del gobierno nacional.
Analía del Franco advirtó que la derrota electoral en los comicios de ayer, domingo, podría perjudicar seriamente sus chances electorales para octubre próximo, luego de que la propia Elisa Carrió ratificara que se presentaría como candidata a presidente.
La analistas consideró que la ex diputada “estaba en segundo lugar, aunque lejos de Cristina o Néstor Kirchner”, pero “podría perder” ese espacio, debido al magro resultado obtenido con la lista propia que presentó para diputados de la Ciudad, que apenas superó el ocho por ciento de los sufragios.

Lavagna y Carrió definen sus votos
Diario La Nación
Por Laura Serra

5 de Junio de 2007

Roberto Lavagna no anduvo con vueltas. El ex ministro de Economía y actual candidato a presidente por UNA (Una Nación Avanzada) anticipó ayer que votará a Mauricio Macri (Pro) como jefe de gobierno porteño en la segunda vuelta electoral, prevista para dentro de tres semanas.
“Mi opinión es obvia: la semana pasada dije, en conferencia de prensa, que entre mis preferencias figuraban Macri y (Jorge) Telerman, porque eran independientes del Gobierno. Telerman está afuera, con lo cual mi decisión ya está dicha”, enfatizó el candidato presidencial en diálogo con LA NACION.
En efecto, en aquella conferencia de prensa, convocada una semana antes de la primera vuelta, Lavagna había anticipado que no votaría a “un candidato a dedo” del Gobierno, en referencia a Daniel Filmus, ahora rival de Macri en la segunda vuelta. Conocidos los resultados de la votación de anteayer, si bien la preferencia de Lavagna por Macri suena obvia, adquiere un significado político de relevancia en este escenario electoral.
Esto es así porque detrás del rival de Macri, el kirchnerista Filmus, se plantará todo el gobierno nacional, con el presidente Néstor Kirchner a la cabeza. Kirchner o su mujer serán los seguros contrincantes de Lavagna en carrera por la presidencia en octubre próximo.
Justamente, el candidato presidencial no desaprovechó ayer la oportunidad para criticar con dureza al Presidente. “No sé qué festejaron en el gobierno con el porcentaje de Filmus. Creo que están en un proceso de ebriedad peligroso: el 70% de los porteños votó por la oposición y, encima, perdió en Neuquén, donde ganó Jorge Sapag (del Movimiento Popular Neuquino)”, ironizó.
Opinión espontánea
Lavagna aseguró a LA NACION que su voto por Macri “no fue fruto de ninguna conversación ni de arreglo previo alguno” con la fuerza que él lidera, Pro. “Es sólo una opinión personal, genuina y espontánea, que se mantendrá siempre que Macri mantenga su estrategia de perfilar su campaña en el estricto plano local.”
En Pro, las palabras de Lavagna fueron bien recibidas, aunque con sorpresa, deslizaron voceros de Macri a LA NACION. También se encargaron de insistir en que no hubo conversaciones ni acuerdos previos con los operadores de Lavagna, y remarcaron que su estrategia electoral no incluirá acuerdos políticos con otras fuerzas con vistas al domingo 24.
El ex ministro de Economía elogió varias veces la decisión del líder de Pro de enfocar su campaña en los problemas de la Capital, y de no haber nacionalizado su estrategia proselitista, estrategia que abrazaron Jorge Telerman y la líder de ARI, Elisa Carrió.
“Macri acertó en plantear la elección como algo local y de gestión. Yo mismo lo había dicho en la conferencia de prensa, cuando afirmé que se trata de una elección estrictamente local, donde se juegan temas que tienen que ver con esta ciudad. Por eso estoy satisfecho con esa posición que exhibimos durante toda la campaña porteña”, sostuvo.
El candidato a presidente sostuvo, además, que otro de los méritos de Macri que contribuyeron a su triunfo en primera vuelta fue la elección de Gabriela Michetti como candidata a vicejefe de gobierno . “Tiene una excelente compañera de fórmula, y su equipo lo integran muchos jóvenes, como nuestro partido”, sostuvo.
¿Qué opina sobre el futuro de Carrió después del fracaso de su alianza con Telerman? “No creo relevante opinar sobre eso. Pero hay que decir que la lista de legisladores de la Coalición Cívica -que lidera Carrió- obtuvo menos votos que la que Telerman”, asestó el candidato presidencial.
Lavagna no hará campaña abiertamente por Macri, porque su relación aún se mantiene fría, distante. Tampoco el líder de Pro buscaría un acuerdo explícito con el candidato presidencial, sencillamente porque no está en su intención nacionalizar la campaña. De todas maneras, todas las críticas que diga Lavagna sobre Filmus o el gobierno nacional serán bienvenidas, aseguran voceros de Pro.
Precisamente, cuando había expresado sus preferencias electorales como votante porteño, Lavagna había calificado de Filmus como un delegado del presidente Kirchner. “No nos hace falta un delegado del gobierno central, ni la repetición de Santa Cruz. Buenos Aires es más compleja y más grande que Santa Cruz. Necesitamos funcionarios con personalidad política, con independencia política suficiente para ser lo que deben ser en un régimen federal”, dijo.
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Diario La Nación
Por Jaime Rosemberg
5 de Junio de 2007

El día después de la dura derrota de su aliado político Jorge Telerman en las elecciones porteñas, Elisa Carrió desafía a quienes la señalan como una de las grandes derrotadas y ve en la adversidad una oportunidad: “Estoy contenta: la sociedad cambió, viró hacia la oposición y tomó conciencia de lo que es este gobierno”.
Cierra una Biblia, abierta en una página del Libro de la Sabiduría. “Al final, siempre es así: es mucha más la gente que me quiere que la que me vota”, afirma, algo resignada, a LA NACION, en su departamento de Barrio Norte. “La única pesadumbre que tengo es que [Alberto] Fernández ganó parcialmente en su estrategia de destruir a los opositores de a uno. No pude impedirlo”, se lamenta.
Deja claro que el traspié no la alejará de su candidatura a presidente en octubre. “Fue votado como oposición, pero no es opositor”, contraataca, antes de pronosticar una segunda vuelta “poco civilizada”. Reafirma que votará en blanco en la segunda vuelta. “Si la candidata [de Pro] era Gabriela Michetti, la votaba con las dos manos. Pero no puedo votar ni a Mauricio [Macri] ni a Filmus por imposibilidad moral.”
Promete silencio durante estas tres semanas para que -según evalúa- el Gobierno no la use para su “campaña sucia” contra Macri.
-Dijo sentirse feliz, pese al tercer puesto. ¿Piensa lo mismo?
-Tengo una gran alegría. Es bueno que el 70 por ciento de la gente tome conciencia de lo que el gobierno de Kirchner significa. No es trascendente en términos históricos que la opción sea Macri o Telerman. Alguien distinto puede expresar en lo nacional el sentido opositor, sea yo u otro actor.
-Pero el jefe de la oposición sería Macri…
-[Baja el tono.] Esa es una mirada menor. Fue votado como oposición pero no es opositor, aunque en este caso fue mucho más claro Macri que Telerman como alternativa. Hay que respetar la voluntad ciudadana.
-Dice que Macri no es opositor. Pero el Gobierno lo catalogó como la vuelta a los 90.
-El Gobierno quiere plantar a la sociedad en los 70 y 90, como si se dividiera hoy en términos ideológicos. Se vota para que resuelvan los problemas, no por ideología. La única pesadumbre que tengo es que parcialmente ganó Alberto Fernández en su estrategia de destruir un opositor por vez. Con Jorge una segunda vuelta civilizada estaba garantizada. Hoy no lo está, porque uno de los actores centrales es Fernández.
-¿Y en el ballottage?
-Habrá libertad de acción, pero si Michetti fuera la candidata la votaría con las dos manos. Si la opción es Mauricio o Filmus, no puedo votar a ninguno sabiendo lo que sé.
-¿Qué es lo que sabe?
-Noooo, nunca hablo de estas cosas en campaña. No voy a ser funcional al Gobierno, en esas condiciones tengo imposibilidad moral de votar por alguna de las alternativas.
-¿Qué hizo mal Telerman para terminar tercero?
-Lo sostengo en la derrota, no me gustan los que se van o echan culpas.
-¿Que hizo mal usted?
-Estábamos en una situación difícil en marzo, sigo creyendo que lo más importante para el país es la candidatura presidencial. Construimos dentro de lo posible para garantizar una segunda vuelta civilizada.
-¿Y su candidatura presidencial no quedará afectada?
-La afectará dos semanas, como pasa siempre.
-¿Sigue con Telerman?
-No podemos saber cómo va a continuar esto… La Coalición sigue perfecta. [Se sonríe.]
-¿Debe haber ballottage luego de tamaña diferencia?
-Lo definirán las fórmulas. Si hubiera sido candidata, habría reconocido la victoria. No lo fui.
-Habló de un acuerdo Macri-Kirchner…
-Se dio. El Gobierno dice “ahora vamos a embarrarlos”, porque no lo embarraron antes. Cualquiera es menos grave que este gobierno.
-¿La gente se equivocó?
-Estamos en el contexto de una cultura y una coyuntura que no es la de Alberdi y Sarmiento, sino la de Gran Hermano. En estas condiciones la ciudadanía va buscando una salida; es importante.