Pingüinos con suerte: las derrotas de sus candidatos no les impedirían festejar en octubre

27 de Junio de 2007
Los triunfos de Mauricio Macri (PRO) en la ciudad de Buenos Aires y de Fabiana Ríos (ARI) en Tierra del Fuego el pasado domingo se convirtieron en dos nuevas derrotas electorales para el kirchnerismo. Sin embargo, los analistas y las encuestas aseguran que el triunfo en primera vuelta del actual presidente o el de la primera dama no corre riesgo alguno. En esta nota, resumen de los últimos comicios, opinión de encuestadores y analistas y proyecciones para octubre.
Derrotas significativas
-En las elecciones para Diputados de la ciudad de Buenos Aires en 2005 Kirchner apostó fuerte por el entonces canciller Rafael Bielsa, pero su candidato –pese a entrar al Congreso- salió tercero (20,28%), detrás de Mauricio Macri (33,92%) y Elisa Carrió (21,89%).
-También es cierto que ese mismo año Cristina Fernández -que fue mucho más que un candidato impuesto por el presidente al tener peso político propio- fue elegida como senadora por la Provincia de Buenos Aires –anteriormente lo había sido por Santa Cruz – con el 46,01% de los votos frente al 19,70% de Hilda “Chiche” Duahalde.
-En octubre de 2006 surgió el efecto Misiones que, entre otras cosas, motivó a que el presidente de la Nación le sugiriera a Felipe Sola (Buenos Aires) y a Eduardo Fellner (Jujuy) poner fin a sus intentos reeleccionistas. Kirchner había apoyado fuertemente a Carlos Rovira, gobernador de Misiones, en su intento de incluir la reelección indefinida en la reforma de la Constitución provincial, pero fue derrotado por una coalición que encabezó el sacerdote Joaquín Piña.
-Hace menos de un mes el primer mandatario apostó sus fichas en Neuquén por el intendente de la capital provicial, Horacio Quiroga, pero los resultados le fueron esquivos ya que Jorge Sapag, del legendario Movimiento Popular Neuquino, derrotó holgadamente al candidato que había apoyado.
-El domingo pasado Mauricio Macri fue electo como jefe de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires con el 61% de los votos tras superar en el ballottage a Daniel Filmus, delfín del presidente, que obtuvo el 39%. El mismo día la arista Fabiana Ríos sorprendió a propios y extraños al imponerse por casi cinco puntos -también en la segunda vuelta- al justicialista y actual gobernador Hugo Cóccaro, tímidamente apoyado por Kirchner.
“No lo veo como derrotas continuas del presidente. Creo que Kirchner se sostiene y lo que marcan las encuestas es que la confianza de la gente con él es muy grande y desde 2003 lo visualizan como el motor del cambio, como el abanderado de los intereses de la gente”, dijo a munutouno.com Luciana Grande, directora de proyectos de la consultora Mora y Araujo.
Los triunfos de 2007 fueron en Catamarca donde Kirchner apoyó a Eduardo Briezuela del Moral, un radical K que derrotó cómodamente a Luis Barrionuevo. También ganó el oficialismo en Entre Ríos con Sergio Daniel Uribarri, en una elección que no corría riesgos. Y además fue reelecto otro radical K, Miguel Saiz, en la provincia de Río Negro, gobernada desde hace mucho tiempo por el radicalismo.
Para Analía del Franco, titular de la consultora que lleva su nombre, estos datos empíricos y el probable triunfo de Kirchner en octubre próximo tiene que ver con la segmentación que el electorado hace a la hora de votar. “No tenemos más voto cautivo. La gente puede sufragar localmente a un referente que considera positivo pero a nivel nacional siente que tiene que repetir a Kirchner por gusto propio o porque no encuentran otra alternativa potable en la oposición”, expresó del Franco a minutouno.com.
Del Franco recordó que en 1998, 18 de las 24 provincias argentinas eran gobernadas por el justicialismo y sin embargo, un año después la Alianza se impuso en casi todo el país. “No es una cosa novedosa porque lo provincial es muy diferente a lo nacional ya que hay lugares donde existen caudillos muy importantes que son referentes de esas poblaciones”, insistió.
Encuestas para octubre próximo
Según la última encuesta realizada por Poliarquía Consultores en los grandes centros urbanos del país, la imagen positiva del presidente Néstor Kirchner alcanzó durante el mes de junio al 52% de la población, experimentando un descenso de cinco puntos con respecto a la medición del mes anterior y 13 puntos en el último año.
Otra encuesta efectuada en todo el país por Mora y Araujo en mayo pasado marcó que si el candidato para la elección presidencial de octubre es el actual presidente obtendría el 54% de los votos, seguido muy de lejos por Elisa Carrió (8%) y Roberto Lavagna (8%). En cambio, si la candidata oficialista fuera Cristina Fernández, la primera dama triunfaría con el 44% de los sufragios, Lavagna se ubicaría segundo con el 10% y Carrió tercera con el 8%.
“Estamos viendo que si bien en los últimos meses se registraron algunos cambios en las tendencias en relación a las expectativas de la gente cualquiera de los dos ganaría en primera vuelta”, expresó Prandi.
Una encuesta realizada en mayo pasado por la consultora Jorge Giacobbe y Asociados en la Provincia de Buenos Aires –distrito que ocupa el 39% del padrón nacional- arrojó que el 48,4% de los bonaerenses votarían por Néstor Kirchner en octubre próximo, el 11% lo haría por Carrió, el 7,5% por Lavagna y el 4,5% se inclinaría por Ricardo Lopez Murphy. El mismo estudio sugirió que si la candidata fuera Cristina Fernández de Kirchner, votarían por ella entre el 45% y 46% de los bonaerenses.
“A los que vemos jaqueados son los candidatos del presidente, no a Néstor Kirchner. Lo que creemos es que la gente está buscando nuevas eficiencias cotidianas como mejorar la calidad de la gestión de los ejecutivos inferiores al presidente”, precisó el analista y encuestador Jorge Giacobbe.
Del Franco estimó, según los sondeos que realizó su consultora, que si la candidata fuera Cristina los electores tendrían algunas dudas en votarla y subirían unos puntos quienes marchan en segundo y tercer lugar de las encuestas, pero aclaró que cuando se disipen las dudas sobre quién será el candidato del Frente para la Victoria terminará beneficiando a cualquiera de los dos candidatos del matrimonio.