López Murphy, a solas con Bergoglio

El candidato le explicó cuál es su idea para enfrentar al Gobierno en octubre.

Por Mariano Thieberger
28 de Junio de 2007
Cuarenta y ocho horas después de la doble derrota del Gobierno que renovó las expectativas de la oposición para las elecciones presidenciales, Ricardo López Murphy se reunió el martes en el arzobispado con el cardenal Jorge Bergoglio, considerado por la Casa Rosada casi como otro adversario para octubre.
López Murphy ¿anotado en la carrera por la Presidencia¿ había solicitado el encuentro para hablar con Bergoglio de la situación política. Y aprovechó la oportunidad para brindarle detalles de los tres puntos que pretende consensuar con el resto de los candidatos presidenciales de la oposición. Estos son: un compromiso de no agresión durante la campaña, un acuerdo para sumar fuerzas en caso de lograr forzar un ballottage con el oficialismo y un pacto de gobernabilidad si alguno de los candidatos opositores resultara electo presidente.
La reunión había sido gestionada por el diputado de Recrear Esteban Bullrich, antes de la segunda vuelta en la Ciudad que ganó Mauricio Macri, socio de López Murphy en PRO y de quien el ex ministro espera con ansiedad un gesto de respaldo a su candidatura presidencial.
Bullrich participó sólo de la primera parte del encuentro y se retiró para dejar a López Murphy a solas con Bergoglio. Según pudo saber Clarín, Bergoglio escuchó con atención y se mostró a favor del diálogo entre la oposición.
López Murphy y Bullrich ¿dos fervientes católicos¿ se llevaron de regalo el libro que escribió Bergoglio: “La Nación por construir. Utopía, pensamiento y compromiso”.
A diferencia de otros integrantes de la oposición, López Murphy no tiene una relación demasiado fluida con Bergoglio. Los dirigentes que tienen línea directa con el cardenal son Elisa Carrió, Jorge Telerman y Gabriela Michetti.
Bergoglio, se sabe, mantiene una tensa relación con el presidente Néstor Kirchner desde hace tiempo. Y las diferencias se profundizaron en medio de la campaña porteña, cuando pronunció una dura homilía durante la procesión de Corpus Christi. Dijo concretamente: “Maldicen el pasado para sacar ventaja en el presente o en el futuro”, en lo que pareció un cuestionamiento a Kirchner.
En la Casa Rosada, interpretaron las palabras del cardenal como consecuencia del resultado de la primera vuelta de la elección porteña. Esto porque, para el Gobierno, Bergoglio apostó a la continuidad de Telerman, que finalmente se quedó afuera del ballottage.
Es más, para Kirchner, Bergoglio habría jugado un papel clave en el acuerdo electoral que sellaron para la elección en la Ciudad Telerman y Carrió.
“Si a la religión se la utiliza como bandera política, no es la Iglesia de Cristo”, fue la respuesta del oficialismo a través del ministro del Interior, Aníbal Fernández.