En el Gobierno ya ven a Bergoglio como otro adversario en octubre

Creen que apoyará a Lavagna, así como el sábado respaldó implícitamente a Mauricio Macri.

Por Mariano Perez de Eulate
11 de Junio de 2007
Más que con las palabras del jefe del Ejército, Roberto Bendini, (que habló de “cicatrizar heridas”, casi un latiguillo en los discursos de la cúpula eclesiástica) en el Gobierno seguían atragantados ayer con la dura homilía del cardenal Jorge Bergoglio, pronunciada el sábado durante la procesión de Corpus Christi en la Capital Federal.
“Maldicen el pasado para sacar ventaja en el presente o en el futuro”, había dicho el arzobispo de Buenos Aires, en lo que pareció un cuestionamieto al presidente Néstor KIrchner. El diálogo entre ellos, se sabe, no se da hace tiempo.
En algunos despachos del Gobierno leyeron aquellos dichos como una consecuencia del resultado electoral porteño, una pelea en la que Bergoglio, según el análisis kirchnerista, jugó muy fuerte a la continuidad de Jorge Telerman.
En la intimidad, Kirchner le ha dado a Bergoglio la estatura de artífice del acuerdo entre el actual jefe de Gobierno y Elisa Carrió. Por eso, el domingo 3, apenas conocido que el alcalde quedaba afuera del ballottage, el regocijo kirchnerista era evidente: “Acá perdieron Carrió y Bergoglio” se analizaba en el piso 16 del Hotel Panamericano, búnker del candidato K, Daniel Filmus, donde fue a fotografiarse la primera dama y posible postulante presidencial, Cristina Fernández.
“Si a la religión se la utiliza como bandera política, no es la Iglesia de Cristo”, había dicho el sábado último el ministro del Interior, Aníbal Fernández, única voz que salió a responder públicamente al cardenal.
“Hizo mal en politizar el Corpus Christi” analizaba ayer ante este diario un funcionario —de los pocos— con muy buena llegada a la Iglesia. Y no descartaba que en las próximas horas el Presidente use su famoso atril para responder él mismo al cardenal.
Ampliaba la fuente consultada ayer: “Bergoglio es un gran cuadro político de la Iglesia y va a jugar para las elecciones de octubre. Contra nosotros, claro”.
En efecto, existe la sensación en el poder de que el cardenal volcará su influencia para algunas de las opciones opositoras que se presenten en la presidencial. El propio Kirchner dice estar convencido de que ya actúa como una suerte de jefe de la oposición ¿Carrió o Roberto Lavagna? “El arzobispo es muy inteligente. Sabe que Lilita no es un peligro real para este Gobierno”, deslizó la fuente consultada, casi jugándose por el ex ministro de Economía.
Aunque han existido gestio nes para reunir a Kirchner y a Bergoglio, éstas nunca dieron resultado. En el Gobierno creen que el cardenal tiene “algo personal” contra el Presidente. Sin inocencia, dicen hablar mucho con Jorge Casaretto, uno de sus segundos, y con otros cuantos obispos. ¿Jugarán a desgastar la relación de éstos con el jefe del Episcopado? “Es hacer política”, explica, irónica, la alta fuente consultada por Clarín.
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“Por mantener el silencio, en este país tuvimos 30 mil desaparecidos”

  • Diario Página 12
  • 11 de Junio de 2007
    Estela Carlotto le respondió al cardenal Bergoglio y pidió que la Iglesia sea “muy cuidadosa” cuando apoya a un candidato.
    “Vivimos en un país libre y todos tenemos derecho a opinar, pero la Iglesia debe ser muy cuidadosa cuando en épocas electorales toma partido casi directamente por uno de los candidatos a jefe de Gobierno.” Con esas palabras, la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se enfrentó a la homilía que el arzobispo Jorge Bergoglio le dedicó al Gobierno: durante la misa de Corpus Christi, realizada el sábado en Plaza de Mayo, el cardenal primado de la Argentina había criticado “la falta de diálogo institucional” y a los que “maldicen para atrás porque intentan sacar ventaja para el presente”, alusiones cuyo evidente blanco fue la intervención del presidente Néstor Kirchner en la campaña porteña, con dardos dirigidos a Mauricio Macri.
    La respuesta oficial fue pronunciada el mismo día por Aníbal Fernández, ministro del Interior. “Si a la religión se la utiliza como bandera política, no es la Iglesia de Cristo”, dijo. El cruce vuelve a exhibir la tensión entre el Gobierno y las autoridades eclesiásticas.
    Ayer se extendió la polémica. Los dichos de Bergoglio “no contribuyen al diálogo necesario entre la Iglesia y el Estado en un momento muy delicado de esa relación”, consideró Estela de Carlotto. Para la presidenta de Abuelas, la insistencia de Bergoglio en no volver sobre el pasado redunda en favor de la estrategia proselitista de Macri. “Por no hablar y mantener el silencio, en este país tuvimos 30 mil desaparecidos y 560 nietos apropiados por represores”, asunto sobre el que –recordó– los organismos de derechos humanos aún están “esperando que la Iglesia haga una autocrítica sobre su actuación durante la última dictadura”.
    “Hay una postura en el arzobispo en el sentido de reivindicar lo que fue la dictadura. Lo ha hecho antes y lo hace ahora cuando dice que no se revise el pasado”, se sumó al debate el sociólogo Fortunato Mallimaci, consultado por la agencia de noticias Télam. “Tanto las palabras de Bergoglio, como la participación activa de sectores vinculados a la Vicaría de Educación del Arzobispado de Buenos Aires en la campaña desarrollada por Mauricio Macri, desprestigian a la Iglesia como institución.” Según el ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), las opiniones del religioso “son coherentes” con su postura histórica: Mallimaci recordó la adhesión enviada por el cardenal al acto organizado por Cecilia Pando en la Plaza San Martín en homenaje a “las víctimas de la guerrilla” en los ’60 y ’70, y en reclamo de una amnistía para los militares procesados por intervenir en la represión ilegal.
    “Existe mucho malestar” en el interior de la Iglesia y en la “mayoría del pueblo católico por la postura del cardenal”, dijo Mallimaci. “Hay muchos sacerdotes y obispos que rechazan la intromisión de Bergoglio en la vida política partidaria.” Especializado en temas vinculados a la práctica religiosa y el catolicismo, el sociólogo mostró su sorpresa por el “generoso espacio que los medios dieron a las palabras del cardenal” a pocos días del ballottage para definir quién será el próximo jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. “Llama la atención la relevancia que los medios les dieron a las palabras de Bergoglio, quien estuvo veinte días fuera del país y, apenas arribado, es tapa de todos los diarios.” En ese contexto, estimó “relevante analizar el vínculo entre el cardenal y algunas empresas periodísticas que al mismo tiempo cierran la posibilidad de expresión a las voces disonantes dentro de la Iglesia”.