El estrecho sendero del poder

“¿Y ahora?”, se debió preguntar Mauricio Macri al apoyar su cabeza en la almohada ayer a la noche. Después de un periodo de euforia y descarga de alegría contenida es normal que las personas transiten la “depresión posparturienta”. Muy distinta es la feliz etapa de la gestación, donde todos los sueños son posibles y pocos los reclamos, a la vida real. El embarazo, de cualquier proyecto, produce una sensación de trascendencia. El alumbramiento, la conciencia de los límites y la finitud.

Por Jorge Fontevecchia
25 de Junio de 2007
“¿Y ahora?”, se debió preguntar Mauricio Macri al apoyar su cabeza en la almohada ayer a la noche. Después de un periodo de euforia y descarga de alegría contenida es normal que las personas transiten la “depresión posparturienta”. Muy distinta es la feliz etapa de la gestación, donde todos los sueños son posibles y pocos los reclamos, a la vida real. El embarazo, de cualquier proyecto, produce una sensación de trascendencia. El alumbramiento, la conciencia de los límites y la finitud.
Lo mismo se debe haber preguntado Néstor Kirchner al colocar su cabeza en la almohada ayer en Olivos: “¿Y ahora?”. El ahora de Kirchner y de Macri plantea diferentes desafíos, pero para ninguno de los dos el futuro es un lecho de rosas.
Kirchner y Macri tienen más en común de lo que podría suponerse. Comenzando por el electorado: el mismo porcentaje de los ciudadanos porteños que votaron por Macri, 60%, dice que votaría por Kirchner para presidente. No necesariamente son los mismos, pero obligatoriamente una parte importante sí es la misma (sólo 30% de los que votaron por Macri lo hicieron en contra de Kirchner). Esa superposición de votantes por Macri y por Kirchner puede tener diferentes lecturas.
– Que Macri es culturalmente peronista.
– Que los ciudadanos no votan partidos ni ideologías sino personas. El PRO es Macri, el ARI es Carrió, el Frente para la Victoria es Kirchner. Y el PRO no tiene candidato para presidente porque López Murphy representa sólo una fracción del corpus del PRO.
– Que el Partido Justicialista no tiene candidato.
Y si hubiera un candidato o, según como se lo quiera ver, otro del PJ que compitiera con el Frente para la Victoria, ¿parte de los simpatizantes de Macri votaría por él?
En un hipotético escenario donde Scioli en lugar de competir para gobernador de la provincia de Buenos Aires le disputara a Néstor o Cristina Kichner las elecciones presidenciales de octubre próximo con apoyo del peronismo no K, ¿más votantes de Macri votarían por Scioli que por Kirchner?
Desde la Capital existe cierta incapacidad para comprender el interior profundo de la Argentina y se tiende a subestimarlo, pero el Peronismo Federal (Rodríguez Saá de San Luis, Puerta de Misiones, el menemismo riojano, Maya de Entre Ríos, Arnold de Santa Cruz) promete cambiar el escenario de octubre lanzando un fórmula peronista opositora a Kirchner porque varios candidatos a gobernador del PJ no quieren llevar el nombre de Kirchner encabezando las boletas junto a ellos.
Esto significa agregar un cuarto candidato opositor: Lavagna por la UCR, Carrió por el ARI, López Murphy por Recrear y un peronista por el PJ, todos contra el Frente para la Victoria. Y especulan que si el promedio de votos de los cuatro candidatos rondara el 15%, algunos más cerca del 10%, otros del 20%, sumarían el ansiado 60%, generándole así al Frente para la Victoria dificultades para alcanzar el 40% que le permitiría evitar el ballottage.
Según la lógica del Peronismo Federal, Lavagna y Carrió compiten con Kirchner por los votantes de centro izquierda, López Murphy a pesar de la poco popularidad que tienen en la Argentina las ideas liberales será empujado por la ola del PRO, y falta un “verdadero” candidato peronista. El talón de Aquiles de esta construcción es que el “peronismo profundo” no tiene un candidato ganador que encarne ese sentimiento (porque desde el punto de vista de las ideas es ininteligible). Sólo Scioli –como Macri– es capaz de representar ese todo y esa nada que caracteriza al peronismo emocional.
Las similitudes entre Scioli y Macri son otra señal del filoperonismo de Macri y el error del Gobierno en plantear la disputa electoral en la Capital como un enfrentamiento entre la derecha y la izquierda, porque el peronismo se nutre de las dos.
Otro error fue plantearla en términos clasistas. La “alegría” del oficialismo que sostiene que el 40% obtenido por Filmus es la base del kirchnerismo para octubre y “nunca antes el peronismo había obtenido tantos votos en la Ciudad” se contradice con el hecho de que tres de cada cuatro de los votantes de Filmus votaron contra Macri más que por el Frente para la Victoria. Una cuenta simple demuestra que Kirchner obtendría en octubre con seguridad el 10% del total de los votos de la Ciudad, que provendrán de los ciudadanos que optaron por Filmus en el ballottage (uno de cada cuatro) y, paralelamente, tiene posibilidades de obtener 40% del total de los votos de la Ciudad que provendrán de los ciudadanos que optaron por Macri en el ballottage (siete de cada diez).
Santa Lilita. El triunfo de la candidata del ARI, Fabiana Ríos, en Tierra del Fuego, completó el “domingo negro” de Kirchner porque al potenciar la candidatura de Carrió a la presidencia le da oxígeno a la tesis de que los cuatro candidatos opositores sumados, con un promedio de 15% del total de votos cada uno, podría forzar al ballottage al Frente para la Victoria en octubre próximo. Lavagna, López Murphy y el Peronismo Federal festejaron el triunfo del ARI en Tierra del Fuergo tanto como la propia Carrió.
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Macri: “Trabajaremos para construir una alternativa en octubre”

25 de Junio de 2007
Tras el gran triunfo de ayer, el jefe de gobierno electo de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, puso ya en funcionamiento los motores de cara a las elecciones de octubre. Reiteró además, que enviará una carta pidiendo una audiencia con el presidente Néstor Kirchner.
En conferencia de prensa, Macri reiteró hoy que Propuesta Republicana (PRO) va a “trabajar para conseguir una alternativa para octubre que equilibre el sistema político”.
Minutos después, remarcó el concepto: “Vamos a trabajar todos para ayudar a construir una alternativa nacional”.
El jefe de gobierno porteño electo formuló estos conceptos en una conferencia de prensa que ofreció esta mañana junto a su compañera de fórmula Gabriela Michetti, en la sede de la agrupación ubicada en Alsina 1300, de esta capital.
“Pro es un puente, una lancha de desembarco a la política. Nosotros somos un grupo de gente que no viene de la política. Queremos que cualquiera que sea idóneo, que tenga capacidades se una a este grupo”, dijo Macri, proyectando su triunfo de ayer a un plano que traspasa el distrito capital.
Nueva relación. “Esperemos que la relación con el Presidente sea constructiva. Nosotros tenemos claro quién es nuestro enemigo: la exclusión, la pobreza, que afecta a miles de vecinos”, dijo sobre la renovada relación que tendrá que construir con el primer mandatario.
Acerca del encuentro que desea tener con Kirchner para negociar el traspaso de la seguridad a la Capital, Macri dijo: “En cuanto el Presidente pueda en su agenda, estaremos en la Casa Rosada para mucho más que sacarnos una foto, sino para trabajar los temas que le interesan a la ciudad”.
¿Por qué no pidió antes una reunión con el Presidente?, le preguntó la prensa al líder de Pro “¿Usted les cree a los Fernández [por Aníbal y Alberto]? Le pedimos una entrevista al ministro del Interior hace cuatro años. No nos recibió y nos delegó a su segundo”, respondió el jefe de gobierno electo.
Doble caída. En tanto, al analizar la doble derrota del Presidente, en Capital, y en Tierra del Fuego, donde se impuso la candidata de ARI, Fabiana Ríos, Macri sostuvo que “ya no se dan cheques en blanco”.
“El poder se otorga a un dirigente con la expectativa de recibir una mejora o una clara tendencia a la mejora. Aquel que se crea que es dueño del poder se equivoca. Hoy el mensaje es que Pro es una esperanza, no sólo acá, sino en el país. Si no estamos a la altura de las circunstancias en dos años podemos perder”, dijo.
Sobre el candidato del Gobierno, Daniel Filmus, Macri estimó que éste “cumplió la formalidad” de felicitarlo por el triunfo. “Nos dijo que las cosas que hiciéramos por la ciudad, las iba a apoyar”, afirmó.