Cristina Fernández de Kirchner en la OIT


Cristina anticipó la baja del trabajo en negro y criticó duro a empresarios

Por Julio Algañaraz GINEBRA. ENVIADO ESPECIAL
14 de Junio de 2007
En una encendida defensa del proyecto de recuperación y desarrollo gubernamental de los últimos cuatro años que hizo ayer en Ginebra en el Congreso de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y en la que hizo algunas críticas duras a los empresarios argentinos, la senadora Cristina Fernández de Kirchner anticipó datos del INDEC. Así dijo que del 48% de trabajo en negro en 2003 se bajó al 41,6% (ver más información en página 7).
La senadora agregó que cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia en 2003, “de cada 100 empleos sólo 10 eran regulares, ahora el dato se ha dado vuelta y 90 de cada 100 empleos nuevos son en blanco”. Cristina Kirchner, que eligió Ginebra como una nueva etapa de su campaña electoral informal en el exterior para suceder a su marido, fue uno de los tres miembros del panel de alto nivel sobre Tripartismo y Diálogo Social, que integró con el ex secretario general de los empresarios españoles, José María Cuevas (que estuvo 23 años a cargo de la organización gremial) y el líder de la organización mundial de los trabajadores, el británico Guy Ryder.
Mientras Cuevas y Ryder leyeron discursos escritos, la senadora argentina prefirió improvisar. Asistieron muchos delegados para balconear los contenidos y el estilo de Cristina Fernández, después que se ha difundido la convicción de que probablemente sea la candidata presidencial. Un delegado africano confesó a Clarín: “Mi gobierno me pidió un informe sobre ella y sé que también en otras delegaciones se están preparando despachos similares”.
Cristina Kirchner rindió “un homenaje y reconocimiento increíbles” a la OIT que “defendió a los trabajadores argentinos perseguidos por la última dictadura y por su solidaridad con la defensa de los derechos humanos”.
Hablando con un tono de voz alto, enfático, dijo que “el problema es discutir qué tipo de crecimiento económico adoptamos”. La senadora arrancó aplausos de la platea de delegados al afirmar que “los políticos tenemos tentaciones pero también muchas veces las tentaciones son de los empresarios, que quieren ganar el triple y el cuádruple en economía de casino o de burbuja en dos o tres años, total el resto no importa”.
Fernández se mostró totalmente de acuerdo con la filosofía de la OIT de adoptar “como base para el proyecto de desarrollo sustentable la democracia, el trabajo decente y el diálogo social, que son instrumentos indispensables”.
“Yo no les pido a los empresarios que sean buenos sino inteligentes”. Explicó que “el círculo virtuoso” para alcanzar un desarrollo “sostenido e integral”, es que funcione el diálogo social entre trabajadores, empresarios y el gobierno, sobre la base de “un proyecto de acumulación que asegure el crecimiento con inclusión social”. Un país con trabajadores “mal pagados y sin defensa de sus derechos a una salud pública justa y a buenas jubilaciones carece de los pilares básicos de calidad económica, calidad fiscal y calidad social”.
Fernández contó a los delegados que la experiencia argentina en favor del diálogo social comenzó en 1919 con “la huelga cuasi revolucionaria” de lo que se llamó la Semana Trágica. Dijo que con la industrialización de los años 40-50 “el proceso se afianzó, también por la presencia de la fuerza política en la que he militado toda mi vida”.
Estos recuerdos históricos sirvieron, en realidad, para desembocar en una fuerte crítica al modelo de desarrollo de los años 90. “No es neutro el tipo de crecimiento que tiene una sociedad”, reflexionó, y a continuación apuntó contra “los empresarios que creyeron que era mejor especular que trabajar en la producción”.
El canciller Jorge Taiana; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el vocero Miguel Núñez estaban presentes en la primera fila. En el sector de los delegados se encontraban los sindicalistas Gerardo Martínez y Julio Piumato escuchando a la senadora.
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Ironía de Morales para su colega Cristina

14 de Junio de 2007
También presente en la OIT, pero en su rol de titular de la Comisión de Trabajo de la Cámara alta, el candidato a vicepresidente por UNA comentó la presentación de la primera dama en ese organismo.
El senador jujeño Gerardo Morales está acompañado a escuchar a Cristina Fernández de Kirchner. Es que con su colega comparte el espacio laboral en el Parlamento, donde suelen rivalizar, porqué no.
Ahora están juntos –aunque no cerca-, en el mismo ámbito: la Asamblea Anual de la OIT y, caballero al fin, el presidente del radicalismo asistió a la presentación de la senadora bonaerense en una conferencia. Y el hombre la elogió, destacando sus dotes de oradora, para lo cual le sugirió dedicarse a “ser conferencista”… en lugar de candidatearse a la presidencia de la Nación.
Acostumbrado a escucharla entonces en el Senado, Gerardo Morales señaló que “no es una novedad que la senadora Cristina de Kirchner es una buena conferencista. Creo que, en todo caso, tendría que dedicarse a eso, a dar conferencias. Se perfila más para conferencista itinerante por todo el mundo que para conducir los destinos del país”.
Amén de la chicana que se permitió, Morales señaló que Cristina “ha dejado un par de buenas reflexiones con respecto al diálogo social”.
Empero, aclaró que “en ninguno de los párrafos de su discurso ha dejado de hacer campaña”, de cara a su eventual postulación como candidata a presidente por la fórmula del kirchnerismo.
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La política exterior de Cristina

por Gabriel Profiti
14 de Junio de 2007
Buenos Aires (Especial de NA, por Gabriel Profiti) – Más predispuesta que su esposo a los modales diplomáticos y a los periplos transoceánicos, Cristina Fernández de Kirchner podría imprimir un giro a la política exterior argentina, aunque los cambios serían de forma y no tanto de fondo.
La candidatura presidencial de la primera dama, aún no oficializada, fue presentada como una brisa renovadora para un Gobierno que arrastra fatigas -algunas lógicas, otras inesperadas- tras cumplir cuatro años en el poder.
Según transmiten hombres cercanos a la pareja presidencial, la senadora oxigenaría dos principales aspectos: la institucionalidad y las relaciones internacionales.
Sobre este último punto ya hay evidencias. La esposa del presidente Néstor Kirchner ha desarrollado en los últimos meses una intensa actividad en el exterior que coincide con una decisión de instalar su figura internacionalmente.
En lo que va de 2007 visitó Francia, Estados Unidos, México, Ecuador y Venezuela y la semana próxima irá a Ginebra, Suiza, para participar de un panel en la reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Además estaría previsto para los próximos meses un nuevo viaje, rodeado de hermetismo, al mundo árabe, musulmán, que serviría como contrapeso de su alta exposición y compromiso con la comunidad judía nacional e internacional.
En contraposición, la última vez que Néstor Kirchner se embarcó en un viaje de largo aliento fue en setiembre del año pasado, para la Asamblea General de Naciones Unidas. Desde entonces, redujo su actividad fronteras afuera de la Argentina a países de América Latina. Su escaso afecto a los protocolos y los periplos prolongados, sumado a los roces que tuvo con líderes del mundo desarrollado en estos últimos años, contribuyeron a formar una imagen del Gobierno argentino que ahora Cristina parece decidida a modificar.
Pero, ¿quién conduciría el nuevo proceso desde el Palacio San Martín? ¿Habrá cambio de timonel?
En las mayor parte de las giras de la primera dama estuvo el canciller Jorge Taiana, quien sería uno de los pocos integrantes del gabinete actual que permanecería en el cargo en caso de que Cristina finalmente se postule y gane las elecciones.
Taiana, ex integrante de la JP y de dilatada trayectoria en el Ministerio de Relaciones Exteriores, tomó el control del Palacio San Martín en 2005 luego de que Rafael Bielsa encabezara la lista de diputados nacionales por la Capital del FpV.
El jefe de la diplomacia argentina acaba de pilotar el renovado apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) a la posición argentina en torno al conflicto de las Malvinas, postura que no cambiará con Cristina en el poder.
Otro de los puntos clave de la política exterior en el nuevo período será el conflicto por las papeleras, aunque el Gobierno uruguayo ya transmite que tampoco habría soluciones diplomáticas con Cristina. Las definiciones, por tanto, serán judiciales y recaerán en el Tribunal Internacional de La Haya.
Los cambios sí podrían ser más evidentes en las relaciones con el primer mundo, al menos en cuanto al lenguaje diplomático, y con gobiernos que mantuvieron roces con la Argentina.
Por caso, la primera dama estrechó vínculos con figuras del Partido Demócrata estadounidense, como la aspirante a la Casa Blanca Hillary Clinton, con quien -en caso de coincidir en el poder- podría encauzar una relación bilateral con muchos vaivenes.
Cristina también mantuvo reuniones fructíferas con el presidente de México, Felipe Calderón y el flamante jefe de estado francés Nicolas Sarkozy, y en ambos casos exhibió gestos de acercamiento que podrían germinar en el próximo lustro.
Opiniones
La política exterior argentina “necesariamente tiene que ser distinta”, con Cristina Kirchner opinó Julio Burdman, politólogo y director de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano.
“La Argentina de Kirchner -evaluó-, un gobierno post-crisis, es un pais aislado desde el punto de vista financiero internacional: no coloca deuda, no cuenta con el Fondo y recibe poca inversión extranjera porque, técnicamente, es un pais que no termina de salir del default”.
Para Burdman, este aislamiento “se ve disimulado gracias a la extraordinaria situación macroeconómica, pero el día que ésta se acabe, se hará sentir. Para superar el aislamiento hace falta politica internacional, y da la impresión de que Cristina es más sensible a ese punto”
“Ahora, del diagnóstico de que es necesaria una política exterior más densa, al plan estratégico de política exterior, hay un trecho cuyo recorrido no hemos visto aún”, completó.
Por su parte, Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, evaluó que “con Cristina Kirchner, cambia el estilo de la política exterior, no la política propiamente dicha”.
“Ella recibiría las cartas credenciales de los embajadores extranjeros a diferencia de su marido, daría más prioridad al tema que Kirchner y tendría mejor diálogo con sus colegas extranjeros que su marido”, indicó.
No obstante, consideró que “seguirá una política ambivalente o ambigua respecto a Washington y una actitud pendular y oscilante entre Lula y Chávez en la región. El nacionalismo seguiría siendo una pieza clave del discurso de la política exterior argentina”.
“Pero si bien no habrá cambios, un estilo diferente puede dar una imagen diferente y a veces en política,- tanto interna como externa,- la imagen puede modificar la realidad”, concluyó.