“Tenemos que profundizar más el diálogo con Carrió”

Después de la derrota de la Coalición Cívica en las elecciones porteñas, Eduardo Macaluse dice en esta entrevista que el ARI acepta el liderazgo de Elisa Carrió, aunque reconoce tensiones y pide abrir espacios de debate.

Por Miguel Jorquera
18 de Junio de 2007
No cuestiona el liderazgo de Elisa Carrió, pero reclama “canales de diálogo” para que “el partido incida en las decisiones y corrija errores”. El jefe de la bancada del ARI en la Cámara de Diputados, Eduardo Macaluse, también toma distancia de la Coalición Cívica que Lilita armó en la Capital, pero se alegró –igual que varios miembros de su bloque– de que Patricia Walsh (MST-Nueva Izquierda) y Martín Hourest (Buenos Aires para Todos) ingresaran en la Legislatura porteña: “Con ellos hemos trabajado y podemos trabajar juntos”. Descree de las alianzas preideológicas, aunque afirma que “sin honestidad no se puede construir una coalición política”. Califica al kirchnerismo como una “opción de derecha” y define al progresismo como “una cofradía que se reúne en los bares viendo cómo hay que cambiar el mundo, pero en política es un emprendimiento paralelo y definen las cosas de otra manera”.
–¿Para el ARI el resultado de la elección porteña es una derrota?
–Estamos acostumbrados a las derrotas, y una más no nos preocupa. Creo que se pudieron haber cometido errores. En nuestro partido hay gente con muchas inquietudes intelectuales y políticas, y creo que vamos a tener que revisar algunas cosas.
–¿La composición de la Coalición Cívica porteña fue un error?
–Está en debate, lo estamos conversando todo, por ahí no conformó a todo el mundo. Hay unanimidad en el ARI en que es necesaria una apertura, abrirse a sectores de la sociedad que a lo mejor no quieren participar de un partido político. Pero sí hay distintas posiciones respecto de quienes tienen que estar y en eso creo que el partido tiene que ser riguroso.
–¿Pero esas decisiones sólo las toma Elisa Carrió?
–El liderazgo de Carrió es aceptado unánimemente en el partido, porque un liderazgo no se crea todos los días. Creemos que en la relación partido–liderazgo muchas veces hay tensiones que hay que resolver democráticamente y con debate. Tenemos que profundizar más los canales de diálogo con Carrió y dentro del partido.
–¿Haber respaldado a Jorge Telerman fue un error?
–No sé si ése fue el error principal, hay otros errores de construcción más importantes que una candidatura. Una candidatura es la coronación de un proceso. Tenemos que revisar el proceso, pero no sólo por el resultado.
–Pero surgieron críticas desde el ARI.
–Ahí, Lilita advirtió que era un riesgo. Si hubiéramos tenido un proceso mejor, quizá no hubiéramos tenido que tomar riesgos.
–Entonces, el balance es negativo.
–En el balance de Capital, algo que no debe ser pasado por alto es que ha sido elegida para la Legislatura gente que va a elevar el debate. El hecho de que estén Diana Maffía, Patricia Walsh y Martín Hourest me parece que es muy positivo para la ciudad y a mí me alegra mucho. Con ellos hemos trabajado y podemos seguir trabajando.
–¿Hay discusión sobre la conformación de la Coalición Cívica con la que se van a presentar en octubre?
–En la composición de la coalición van a tener una opinión importante las direcciones provinciales del ARI y las coaliciones van a tener la característica que le imprima el partido y el liderazgo a nivel nacional. Pero debe tener el carácter fundacional del ARI.
–Pero la política de alianzas trazada por Carrió llevó a muchos dirigentes a alejarse del ARI.
–A mí me interpela si un dirigente o un militante abandona el ARI por desacuerdo y se va a su casa o adopta un camino más coherente que el nuestro. Ahora, si se van con Alberto o Aníbal Fernández, la verdad, no me interpela.
–¿Acordar una coalición con Patricia Bullrich no fue un error?
–Es parte de lo que en el partido se está discutiendo. Obviamente esa decisión no cayó bien.
–¿Enrique Olivera tendría que ser parte de ese espacio?
–Olivera es un hombre honesto que no piensa como nosotros, y en la medida en que respete esos tres ejes que nosotros planteamos puede ser de este espacio, más allá de que disentimos en muchas cosas con él.
–¿Se puede armar un frente político con el concepto preideológico que Carrió divide en dos bandos: los buenos y los malos, o también hay que coincidir ideológicamente?
–Los buenos y los malos están separados en dos bandos solamente en los dibujitos animados. Para mí, la honestidad no es suficiente, ella no se puede construir, y el progresismo en eso ha sido muy laxo. El progresismo en nuestro país parece la masonería: federales, unitarios. Todos eran masones y entre ellos se ayudaban. Aquí hubo progresistas que han sido duhaldistas, menemistas, sushis y hasta macristas. Una especie de cofradía que se reúne en los bares viendo cómo hay que cambiar el mundo, pero en política es un emprendimiento paralelo y definen las cosas de otra manera.
–¿Esta discusión también se plantea en el bloque de diputados?
–En el bloque no somos aristas sino ariscos, hay personalidades tremendamente fuertes. Es un bloque en el que se puede discutir todo con respeto y nadie se queda callado, y es bueno que sea así.
–¿Cuál sería ahora la situación de María América González, que no se alineó con Carrió en Capital y compartió fórmula con Claudio Lozano?
–Es una compañera que ha sido coherente siempre y hoy pertenece al bloque, como siempre.
–¿Cómo será la coalición en la provincia de Buenos Aires?
–Vamos a priorizar el trabajo con las organizaciones sociales, instituciones y personalidades que tengan trayectorias intachables. También vamos a conversar con dirigentes y grupos políticos, con una buena parte del socialismo que tiene como referente a Rubén Giustiniani; con Margarita Stolbizer y la gente que trabaja con ella. No queremos hacer un casamiento de conveniencia. Discutir primero si estamos dispuestos a emprender un camino juntos durante un trayecto de tiempo importante; si es así, podemos estar juntos. No necesitamos candidatos, los tenemos propios y buenos, sino un acuerdo para generar una fuerza política consistente.
–¿Les preocupa que en las elecciones presidenciales puedan quedar atrapados por una polarización entre el kirchnerismo y una alianza de los sectores de derecha?
–Para nosotros el kirchnerismo es una opción de derecha, basta ver las leyes que se han votado en estas últimas semanas, como la ley antiterrorista que quería Bush. Por lo tanto, no hacemos divisiones de esas características, tenemos nuestras propuestas y no creemos que sea bueno unificarse para ganarle a otro. Que ambos sectores digan que con los intendentes del conurbano van a hacer una propuesta progresista ya forma parte del humor político.
–¿La elección del compañero de fórmula de Carrió depende sólo de ella o también va a tener injerencia el ARI?
–Creemos que tiene que ser una cosa conversada.
–Hasta ahora no ha sido así.
–Tiene que conversarse más, siempre se puede mejorar.
–¿Carrió está dispuesta a discutirlo?
–Supongo que sí.
–Entonces quiere decir que no lo han hablado.
–Sí, lo hemos hablado, pero en política más que hablar tiene que haber una concreción, ahí se ven las cosas y Carrió es una persona inteligente. El hecho de conversar y dialogar aporta al liderazgo.
–Carrió dijo varias veces que si no gana esta elección, se va a su casa. ¿Comparte esa decisión?
–Quisiéramos que se quede, porque además es muy joven y todavía tiene cuerda política para rato. Un liderazgo no se construye de un día para otro, ni por voluntad individual ni colectiva. Es como con (Román) Riquelme en la Selección (de fútbol): uno quisiera que esté, pero la decisión la toma él y la respetamos.
–¿No temen que sin Carrió el ARI ya no juegue en Primera?
–Habrá que ver. Tendremos que transpirar y correr más la cancha, pero el ARI va a seguir jugando.
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La mujer que pasó a ser la gran sorpresa

18 de Junio de 2007
RIO GRANDE (De un enviado especial).- “No importa lo que pase de acá en más. Ya ganamos”, decía a LA NACION Fabiana Ríos con una amplia sonrisa.
Eran las 22 de ayer, y la diputada nacional por ARI ya disfrutaba la gran elección que había efectuado en la provincia.
En el búnker de ARI, pequeño y humilde en comparación con los del actual gobernador Hugo Cóccaro y el intendente de Ushuaia, Jorge Garramuño, Ríos hacía cuentas: aún en el peor de los casos, y si quedara fuera del ballottage, era prácticamente seguro su triunfo en la ciudad de Ushuaia y el aumento de legisladores provinciales para el partido de Elisa Carrió. Así, el ARI pasaba de 2 a 6 en la próxima Legislatura, si es que se confirmaban las escasas cifras que a esa hora recorrían las redacciones y los centros de recolección de datos.
“La gente tenía una gran indignación y enojo con todo lo que pasó. Se dio cuenta que ellos no peleaban por ideología, sino por negocios”, se entusiasmaba esta farmacéutica que llegó hace más de veinte años a la provincia en busca de trabajo.
Arribó con su marido, Gustavo Longhi, hoy concejal de ARI, y aún siguen juntos.
Antes de esta elección, quizá la que mejor resultado le puede arrojar en su carrera política, Ríos recorrió un largo camino, siempre lejos del poder y cerca de su amiga y fundadora de ARI.
Siempre con Carrió
Su ingreso a la política grande se dio en el socialismo, y desde allí llegó a una banca como diputada provincial por la Alianza. Acompañó a Carrió en el portazo al ex presidente Fernando de la Rúa y se fue a ARI, para quedar, según su definición, “más sola que Kung Fu”.
Cuatro años después terminó tercera en los comicios a gobernador pero dio el batacazo en las elecciones legislativas de ese año. Ganó los comicios, se convirtió en la primera referente arista en ganar una elección y entró a la Cámara de Diputados.
En 2005, sin su presencia en la boleta, ARI volvió a hacer una gran elección y sumó otro diputado nacional. Estuvo ese año muy lejos del 34 por ciento de los votos conseguido por Ríos dos años antes.
Al igual que su jefa política, Ríos es una crítica permanente de las encuestas. “No sé de qué se van a disfrazar ahora”, bromeaba ayer cuando se hacía patente su gran elección, que contradecía los números que las principales encuestadoras habían dado a conocer en los últimos días. Carrió dijo antes de las elecciones porteñas que detestaba a los encuestadores. “Los quiero bien lejos”, había atacado la líder de ARI.
Denunciante de hechos de corrupción a nivel provincial y municipal, Ríos sostuvo siempre que el intercambio de agravios, videos comprometedores y golpes bajos entre Garramuño y Cóccaro iba a provocar la reacción de la ciudadanía.
“Habrá voto en blanco o irá para nosotros. No mucho más” , se ilusionaba la mujer.
Cuando la alegría era patente en su búnker, recibió un llamado de Elsa Quiroz, titular de ARI y mano derecha de Carrió.
“Lo conseguimos”, repetía, y se ilusionaba con acceder a un sueño: la gobernación o la frenética entrada al ballottage.