Corrales: “Kirchner ha hecho que los argentinos dejen de sentirse en crisis, lo cual me parece loable”

Javier Corrales es profesor asociado de Ciencia Política del Amherst College, Amherst, Massachusetts. Obtuvo su doctorado en Ciencia Política en 1996 en la Universidad de Harvard, donde se especializó en política comparativa y política internacional de America Latina. Sus áreas de interés incluyen las políticas de reforma económica en los países en desarrollo. Es autor, entre otras publicaciones, de Presidents Without Parties: The Politics of Economic Reform in Argentina and Venezuela in the 1990s (Penn State University Press, University Park, 2002).
1. La etapa democrática iniciada en la Argentina luego de la caída de la última dictadura militar lleva ya 25 años. ¿Cómo interpreta las próximas elecciones presidenciales a la luz de este proceso? ¿Tienen estas elecciones un significado especial?
El último período democrático ha sido paradójico: aunque la democracia ha resultado ser frágil y abusada, la competencia política en años electorales ha sido siempre vigorosa. Los partidos en el poder han corrido peligros electorales reales y no siempre han podido dar por seguro su victoria. No ha sido fácil predecir con certeza quien triunfaría. Esta competencia política es deseable. Mientras no llegue a polarización, la competencia política es un modo de ejercer lo que en ingles se denomina accountability. En esta elección, sin embargo, la competencia electoral es débil, inclusive risible. El partido de gobierno cuenta con un ventajismo político asombroso, mientras que a la oposición, si bien tiene votos, le falta organización -lo cual es una minusvalía nada trivial. En mi opinión, la falta de competencia vigorosa en períodos electorales debe ser motivo de preocupación para cualquier democracia. No es bueno que los presidentes sientan que sus triunfos electorales están asegurados.
2. El peronismo ha demostrado una notable capacidad de supervivencia. Al cabo de más de 60 años, continúa ejerciendo una influencia decisiva en la política argentina. Como interpreta este fenómeno? ¿Cuáles han sido, —a su juicio—las claves de la permanencia del peronismo en la sociedad y la política argentina?
Cuando el peronismo es oposición sabe recoger las quejas de la ciudadanía y, a la vez, negociar selectivamente con los que están en el poder, lo cual explica en parte su capacidad de renacer. Cuando el peronismo está en el poder, se dedica menos a recoger las quejas de la ciudadanía y más a hacer “clientelismo plus”. ¿A qué me refiero con clientelismo plus? Con ello quiero decir que el peronismo combina el hábil uso de los recursos del estado para ganarse votos (clientelismo) con otras estrategias políticas. Es un error pensar que el peronismo es únicamente clientelar o estatizante. Las estrategias políticas suplementarias del peronismo han variado de época en época. A partir de los 80, por ejemplo, una de esas políticas suplementarias, que a mi juicio más trascendencia tuvo, ha sido el esfuerzo por absorber la ideología política y los movimientos políticos que más los amenazaba en cada momento. A principios de los 90, la amenaza principal provenía del auge de los defensores del libre mercado en Argentina y en toda América Latina. ¿Qué hizo el peronismo? Absorbió esa derecha emergente, y con ello la liquidó. Luego en la década del 2000, el peronismo absorbió a la izquierda emergente, que era la amenaza principal del momento. Con Duhalde y Kirchner, el peronismo primero acogió los mismos grupos que habían votado por el FREPASO y en contra del peronismo y que continuaron en ascenso durante De la Rúa. Esta capacidad de absorber selectivamente -no a todos, sino a las fuerzas políticas que más los amenaza- es en mi opinión un signo distintivo del peronismo. Ello le permite al partido mantener un nivel de flexibilidad en sus cuadros, con lo cual sobrevive los tiempos, e inclusive, se renueva. Ahora bien, que quede claro, lo anterior no significa que dicho proceso sea fácil. La tendencia a absorber a enemigos políticos crea mucha fricción, dentro y fuera del partido. Pero es ahí donde los presidentes -bien sea Menem, Duhalde o Kirchner- han jugado un papel similar: han convencindo a sus filas que hay que absorber en vez de rechazar a los rivales del momento, para luego debilitarlos. Esto es, por cierto, lo que hacían los presidentes mexicanos del PRI en su momento.
3. La corriente peronista conocida como kirchnerista ha monopolizado en los últimos años las preferencias electorales de los argentinos. ¿Como interpreta este fenómeno? ¿Cuales han sido, a su juicio, los aportes –positivos y negativos– del kirchnerismo, tanto al interior del peronismo como hacia fuera, en la sociedad y la política argentina en general?
En el plano económico, veo pocos logros. Salvo el atemperamiento de los déficits, las (pocas) variables positivas de la economía obedecen mayormente a tendencias globales más que al manejo sabio de políticas públicas. Desde el punto de vista político, la mayor contribución del kirchnerismo puede que sea haber logrado que los argentinos dejaran de sentirse en una crisis irremediable. Ese era el sentir político de muchos peronistas desde los años de De la Rúa, y de los no-peronistas desde el los años de Menem. Kirchner ha hecho que los argentinos dejen de sentirse en crisis, lo cual me parece loable. No es bueno que en una democracia los ciudadanos se sientan inmersos perennemente en crisis. Ello da pie a grupos extremistas por parte del electorado y a presidentes prepotentes. Kirchner decidió gobernar sin perpetuar la sensación de crisis, decisión que me ha sorprendido y que celebro, porque pudo haber hecho lo contrario.
4. ¿Cómo interpreta la transformación del peronismo de su vertiente o versión menemista a su vertiente o versión kirchnerista? ¿Cuál ha sido –a su juicio– la clave del éxito del kirchnerismo?
Ver respuesta a pregunta no. 1.
5. A pesar de tener las encuestas a su favor, el presidente Kirchner acaba de renunciar a la posibilidad de buscar su reelección, designando como sucesora a su esposa. ¿Qué representa esta decisión según su opinión?
Es un truco que para muchos no es nada misterioso. Kirchner ha aprendido que los presidentes se desgastan en su segundo período, con lo cual ponen en peligro la continuidad en el poder de su partido político e inclusive de sus propias carreras políticas. ¿Cuál ha sido la solución de Kirchner? Al seleccionar a su esposa como candidata, Kirchner ha logrado -magistralmente- combinar tres trucos de la región. El primero es el truco del caudillismo latinoamericano, que consiste en manipular las reglas para perpetuarse en el poder. El segundo truco ha sido copiarse del modelo de la concertación en Chile, que consiste en cambiarle la cara al poder para que tanto los afiliados del partido como los no afiliados piensen que hay una renovación. El tercer truco es recoger tanto el “el madonnismo” político del peronismo, latente en el PJ desde Evita, y tratar de paso de recoger también el feminismo progresivo, latente en la Argentina desde los 80. Es decir, una vez más, clientelismo plus.
6. ¿Cuáles cree serán los principales desafíos de la administración que asuma en el 2008?
No comento.